jueves, 23 de abril de 2009

Barraza en mi recuerdo III

Estoy triste.

Ese caserón de verde corroido llega a mí por el goteo de una memoria húmeda, escurridiza, derramándose por los poros invisibles de mi mente.

Yo otra vez, una 'yo' de manitas tiernas, intento llegar al primer alto de esa casa de madera, que como todas las de El Chorrillo convertían la incertidumbre en aventura. Escucho consecutivos chirridos de tablones enfermos. Su crujido bajo la suela de mis zapatitos blancos amenaza con hacerme caer a un vacío no tan vacío. Pero no tengo miedo. Ante una posible tragedia, la alfombra de hongos y líquenes que crece sin pudor debajo de las escaleras me esperaría dulcemente. ¡Qué alegría!

Con la acogida y la falsa vergüenza de un vientre materno, así recuerdo la humedad de aquel patio interior, limoso verde del verde olivo más olivo, cómo sólo mis manitas pudieron alguna vez tocar. Porque sí: yo toqué ese verde. Tan niña, tan dulce, y sin embargo lo hice. Lo toqué, lo respiré. Era el color de una revolución que no pasó del sueño. ¡Pero cómo pinta ese verde, Jung! Cómo pinta y cómo habla, como un compañerito de juegos que te quiere y a la vez te desafía.

Arriba de esta urbana foresta me espera otra amiga: la fantasía. Hay un hombrecito de cartón bailando en el balcón al ritmo del Nacimiento de Ramiro entre pañales de tela y de ropa íntima. Ahora un rojo sangre me deslumbra, y si es por el vaivén de los imprecisos contornos del colgado, mi memoria lanza frenéticamente al Chapulín Colorado o al Hombre Araña. Ahora la memoria de mi piel me revela la verdad. Es el viento de la playita el culpable de este Van Gogh que tengo por piñata. Pero poco le importa a esta niña. ¡Yo sólo quiero reventar! Ver caer esos caramelos al piso de madera y alegrarlo con matices de colores distintos, de sabores distintos. Porque me gusta el verde, pero desde este balcón no se ve otro color.

Y sin embargo no llegan nuevos sabores a mi boca. De hecho no llega ninguno. Tampoco veo bien los colores de las pastillas. Sólo aparece entre mis manos aquel palo de escoba, el de todos los cumpleaños, eso sí, bien decoradito con papel crespón amarillo. Lo tengo con firmeza hacia arriba y eso hace que todas mis sentidos se centren en la piñata rojo sangre. La quiero tumbar, conquistar y conquistarme, ser la heroina del barrio.

Pero no recuerdo más. Alguien habrá hecho el trabajo por mí., porque hasta hoy no tengo precisamente fama de haber tumbado piñata alguna. Si tan sólo me hubiera quedado con un pedazo de ella para guardar el rojo... Quizás no era el momento de acumular tanta sangre ajena para hacerla mía... quién sabe.

Pero la casa, esa verde casa donde el viento bailaba con nuestras vidas que apenas empezaban... ¿Por qué no está más en Barraza? ¿Será que no la veo?

La primera pregunta me duele. La segunda me espanta.

Estoy triste.



martes, 14 de abril de 2009

La nota de un señor llamado Silencio

Casi a medianoche
entre el silencio deseado por los espíritus
escuché un DO sostenido
como quien tira la rabia de sus dedos al abismo.

Y la cuerda enmudeció mi cordura
enfrió mi cuerpo
pues nadie, siquiera el viento
se había acercado a tocar la guitarra.

(Basado en un hecho de mi vida... ¿real?)

jueves, 19 de marzo de 2009

Carne en el verbo

¿Quiere lucir un cuerpo espléndido?

Me pregunta al choque de ojos un anuncio con modelo rubia que disfruta falsamente de una tarde de verano.

No, no quiero lucir un cuerpo espléndido. Quiero TENER un cuerpo espléndido para hacer realidad roces de pétalos, mariposas y agua fresca; memorias táctiles de la suprema intimidad de los sueños.

Quiero tener un cuerpo para amar, no para lucir.

Será por eso que no me gustan los malls.

jueves, 12 de marzo de 2009

Conteo regresivo de una paradójica despedida

Diez marzo del año nueve, Anel Omar se empeñaba en despedir, sin apuros, a unos actores cubanos que habían colaborado con la puesta en escena de Babilonia Way of Life. Hasta casi las ocho a.m. de esa mañana, este pintor había sido un muy querido director del Instituto Nacional de Cultura, admirado y respetado por su dedicación al trabajo en una de las entidades menos tomadas en serio de este país Pro Mundi Beneficio. (Cuando alguien encuentre a Mundi, que me avise)

Lo que Anel nunca sospechó es que a eso de las siete y media, de ese día diez, quien diría adiós sería él. Estacionó su auto al frente del edificio de la Lotería y allí encontró su suerte. Murió abaleado al salir de su vehículo, en medio de un asalto al camión blindado que recogía en dólares los sueños esfumados de muchos jugadores. La fatalidad le llegó también a uno de los custodios de estas arcas móviles. Típico de estos guiones amargos. La fatalidad no suele andar sola.
La Prensa cuenta hoy que entre seis y diez actores escribieron esta macabra obra, entre autores materiales e intelectuales, y no faltó personaje que uniera el nombre de Anel Omar Rodriguez a sinonimias tan contradictorias a su trayectoria de vida como mano dura, inseguridad, maleantes, negligencia, robo, asesinato, corrupción, politiquería y hasta narcotráfico, cuando su trabajo apelaba a nombres como cultura, arte, teatro, danza, música, flores, poesía.
Es más, hasta hubo gente que recordó que el Instituto Nacional de Cultura existe. Valla milagro.
Lo único cierto de todo esto es que los cinco sentidos de Omar se apagaron en la dureza del pavimento, y con ellos, la esperanza de no menos de cuatro gatos por lograr pequeñas grandes cosas en la política cultural, por lo menos hasta las próximas elecciones.
Funcionario, artista y amigo: tres papeles que no se suelen interpretar a la vez. Pero Anel lo logró porque disfrutaba y vivía su cargo. Si cada servidor público se entregara al menos a estas dos acciones, otra canción cantaríamos, aquí y en todos lados; otra sería la obra, y otros los actores. Con su inesperada muerte, Anel Omar Rogriquez le regaló a la nación uno de esos increibles momentos en que la masa lamenta sinceramente, adversarios políticos incluidos, la desaparición física de un funcionario público.
Dentro de un par de horas enterraremos su cuerpo, y la prensa y la tele cubrirán este evento como una cuenta regresiva más. No importa, el arte no es mediático, el arte es otra cosa y Anel era un artista. El retorno a la tierra que nos da de comer es ritual necesario para trascender a ese día cero que todos soñamos, "y mañana es su continuidad" canta La Ley. Pero sólo un artista entiende de esto. Por eso se hace inmortal.
No descanses en paz, Anel. Inquieta nuestros sueños donde quiera que estés. Hálanos, patéanos, muérdenos y si te es posible despiértanos. Todos somos uno en el arte.
A tu salud.

martes, 10 de marzo de 2009

¿Mal chiste?

Con intención y alevosía traté de contarle a mi madre un chiste "brujón" que escuché no recuerdo dónde. Y empecé así:

- Había una vez un niño que se llamaba Tarea... -

- Y se hizo a sí mismo - Me respondió al toque.

... ... ...
No pude relajear más.

Y desde entonces no se me quitan las ganas de tener un hijo, tan sólo para llamarlo Tarea.

domingo, 22 de febrero de 2009

La música te llama


Porque sin recuerdos
sin anécdotas, ni historias
sin esa sonrisa cómplice que rompe la amargura
la música se muere
y se hace muerte.

Sin ese abrir y cerrar de ojos furtivo
la música es una excusa
un escape, una sombra
una cuenta bancaria en las grandes bolsas
que les da igual vender cedés o papas fritas
ensangrentadas de manitas chinas.

La música que no es recuerdo no es música
y en su paso despiadado nos consume a todos
con cada exito de ventas
programado para tres meses.

Una canción que no rescate el momento
se comsume a sí misma
como un orgasmo sin un "Te quiero"
enmurallando nuestro acceso al infinito.

La música hoy llama a otros Horacio Guaraníes
para gritar en nombre de lo poco que nos queda de humanos:
"Si se calla el cantor calla la vida
porque la vida, la vida misma es todo un canto".

Leer el arroz


A Chana, que era india pero no pendeja

Aprender el ABC significaba, al menos hace un par de años atrás, el privilegio y el deber ciudadano de leerle el periódico a esa abuela que nunca supo de civilización, de normas aristotélicas, de los peligros de esa "lengua suelta" con la que Antonio de Nebrija asustara a la ambiciosa Reina Isabel de Castilla, y cuya sujeción arrastró también la nuestra, junto con la Espada y la Cruz.

El progreso llamó a estas abuelas analfabetas, por desconocer las trampas de las inseparables Alpha y Betha. Ni siquiera Roma se dignaba en acariciar el verbo del espíritu mestizo de estas mujeres, pues la santa misa, la misma que glorificaba y condenaba a la vez, era cantada en latín.

Leerle el periódico a la abuelita era pues, un acto de redención para esos ancestros encerrados en su mundo adolorido e incivilizado de indio emplumao'... o al menos así me lo tronaba la iglesia, la escuela y las películas de John Wayne. Y por poco quedo sorda.

"Valla y léale el periódico a la abuela que a ella le gusta eso". Me decían. "Pobrecita, que ella no sabe leer. Nunca fue a la escuela".

- ¿No sabe leer? - Eso me hicieron creer.

Entonces tomaba yo ese pedazo ridículo de papel, atiborrado de "palabras importantes", y me acercaba con un extraño orgullo donde esta anciana.

Imposibe no sentirse "salvadora", pensar que le haría saber a la abuela cosas de las que no se enteraba. "Yo sé leer, y se lo voy a demostrar a la abuelita, y se va a enterar de las noticias, y se va a poner contenta... y me va a decir que soy MUY inteligente..." Delirios de un piojito de seis años. En buen panameño, una culicagada.

Lo que nunca le conté a la gente grande fue que el silencio y la mirada romántica de esta anciana me detenían. Con la batea sostenida en su regazo, la abuelita no dejaba de mirar detenidamente unos granos de arroz. Su mano derecha los revolvía y los tiraba continua y dulcemente, una y otra vez. Puedo hasta oir el susurro de los granos de arroz cayendo como cascadita sobre la batea.

Ssshhhssshhhssshhhssshhhssshhh...

Qué suave, me muero.

- Abuelita, ¿Quieres que te lea? -

- Dele pues -

Sepa alguien qué salió de mi boca al leer el titular de la noticias. Si solté en-mé-to-do-si-lá-bi-co a la Thatcher, al Pinochet, a las Malvinas o a algún sandinista. ¿Y qué importa? Sé que no terminé palabra alguna cuando un lenguetazo sonoro entró nuevamente por mis pequeños oídos.

Ssshhhssshhhssshhhssshhhssshhh

El arroz, que si lo ven bien tiene forma de lengüita, cantaba serenamente entre los dedos de la callada anciana. La cascada de arroz daba brinquitos sobre la suavidad de esa madera porosa de árbol dolido, y en cada golpecito de arroz surgía en mí una pregunta... y todas las respuestas.

Reagan y la Unión Soviética cayeron al piso. Mis manos sólo querían sostener las faldas de la abuelita y seguir oyendo ese susurro de vida del que nadie parecía disfrutar.

SSSHHHSSSHHHSSSHHHSSSHHH

He aquí que realicé, llevada de la mano de mi abuelita, mi primera lectura del arroz.

Y de esto todavía no se enteran los grandes. ¿O a poco ustedes crecieron?

Queda entre nos.


Pronto, si la gente grande me deja, la segunda lectura del arroz, y de otras cosas más.



miércoles, 18 de febrero de 2009

¿Poco atractivo?


Este recorte declara:

"El Municipio de Panamá invirtió unos 25 mil dólares para embellecer la entrada al barrio de San Felipe. Según una nota de prensa de la entidad, es un ‘nuevo atractivo para beneficio de los miles de residentes y turistas’, pero al lado permanece el poco atractivo muelle fiscal".


Cuando Moral, Ética y Estética no armonizan, los periodistas nos sentencian con declaraciones TÉTRICAS.

Advertencia de una ciudadana mamarracha: Señor o señora turista, si usted lo que busca es un país de palmitas castradas a mediana estatura, maíz precocido y mujeres pre-fabricadas, por favor vállase a Miami o a otro paraíso. Acá somos 'pocos atractivos'. Yo al menos no atraigo ni a un esclavista chino.

sábado, 14 de febrero de 2009

No lo dudes

¡Claro que las brujas existen!

¿Quién crees tú que te perdió en el bosque de chiquito?

Derecho impostergable

Todo niño tiene derecho a invocar lo in-vocable
antes de que entre a la oficina
y ya sea demasiado tarde.

SuperVivencia


Allá donde empieza el paraíso
el miedo al agua es un chiste.

Allá corroe Desprecio, Abandono, Olvido.
Blanqueadores de segunda
de políticas de tercera
que alimentan miedos de cuarta.

LIQUI-DANTE REALIDAD.

"El progreso acaricia tus lares"
llenando de basura tus costas
y de cerveza tu conciencia.

Quiero llorar.

Píntate de lucha, San Miguel de la Borda.
No te diluyas
aunque la mar te reclame como a un hijo doliente.

Aunque nos reclame a todos el retorno a ese origen transparente.

miércoles, 11 de febrero de 2009

Preámbulo a las instrucciones para dar cuerda a un reloj

Le he dado ya tanta cuerda a este video que decidí colgarlo para compartirlo con todos ustedes. ¿Qué mejor cohesión que Julio Cortázar, Pink Floyd y King Crisom para declamarnos estas palabras tan dulces y a la vez tan punzantes? El sujeto se hace esclavo del objeto.

A propósito, qué lindos los relojes que aquí aparecen. Ya felicité al alma sensible culpable de esta belleza audio-visual.

lunes, 2 de febrero de 2009

Barraza en mi recuerdo II

Mi primer poema me lo trajo el viento. Mi primer poeta, la muerte.

Las olas susurrantes formaban palabras. Y yo, de manitas frágiles y nariz moquillosa, sólo buscaba atraparlas en el aire. Aspirarlas, hacerlas mías como la vida misma que recién ostentaba.

No quise más que la inmensidad de ese horizonte negro, el mismo que me calma y me arrulla ahora en otra dimensión, inacabable, en el todopoderoso mundo de los sueños.

Mamá me tomó con fuerza esa noche. Sin miedo pero instintiva, olió a tiempo mis ganas de escapar de mis cinco años. Poco a poco enmudecen en mis oídos las piedras del muro donde revienta el mar en la playita, las mismas que hoy se desvanecen como los niños, como las barcas, como los recuerdos.

- Ven, vamos a leer a los poetas -

Pero sólo veo unos montículos blancos con unas plaquitas, extendidos como tumbas a lo largo de la avenida.

- Y los poetas, ¿dónde están? -

- Muertos -

No dije más. ¿Y qué decir?

Preferí seguir contemplando el oscuro absorbente de la noche y esmerarme en recordar la melodía del canto marino. De pronto respiré. Respiré todo lo que pude. Era evidente. No quería irme sin nada. Quise robar, robar sin demora la muerte de los poetas.

¿Qué puede ser un poeta a tus cinco años? No me preguntén qué pasó, pero en ese 'instante privilegiado' comprendí que un poeta es alguien que muere para enseñarte a vivir.

Como tantas noches en Barraza, volví en brazos al quinto piso de El Paco y a sus tristes muros de gris metal. Pero no lo hice sola. Un fantasma solitario se escapó conmigo en la soledad de la Avenida de los Poetas... muertos.

Desde entonces respiro su aliento, aunque ya no estén las plaquitas.

viernes, 30 de enero de 2009

Los vestidos de Soledad

Ella se oculta en los tristes colores de la tarde
en el viento arrullador de enero
en el dulce frenético de las naranjas
y en el dorado de esas hojas coquetosas
enraizadas en mi piel como los caminos tropicales.

De pronto me la topé
tendida en una banca cual musa en reposo
sin más vestido que un árbol y un farol
y por su mirada supe que soñaba con ese tibio y delicado roce
ese al que le llaman
"Amor".

Surgió entonces, desesperado, el embrujo de una voz
compañera de cuna y de lágrimas
y arropándome de ternura amarga
se atrevió a cantar conmigo un saludo estremecedor:
"Hola Soledad, no me extraña tu presencia..."

CANCIÓN CÓMPLICE

viernes, 23 de enero de 2009

Alma de Jazz


...y la inspiración tomó forma en el Panama Jazz Festival.
Vamos Danilo, los dioses nos acompañan

Paradoja de los ausentes

Encausado con un ausente, este señor se encuentra al frente de los que se mudaron al frente, es decir, en el lugar de otros que tampoco están en ningún lado.

Moraleja: no te encauses en la Peatonal de Panamá sin antes escuchar los gritos de ausencia develados en sus muros.

Para ser, hay que estar.

domingo, 11 de enero de 2009

Así andamos...

Ring ring...

- ¿Aló? -

- ¿Aló? Con Yanitsel, por favor? -

- Jóven, se equivocó de teléfono. Este número no es de Yanitsel -

- ¡Ay! ¡Disculpe! -

- No se preocupe -

- ¡Y muchas gracias! -

- ¿Pero gracias por qué? -

- Gracias por no insultarme -

- ??? -

Meditación necesaria

El suave viento de enero
susurra a mi oído
que pronto llegarás.

La luna menguante
bailotea con las nubes
recordándome esta espera
que desespera.

Porque la vida no para.

Sólo la tristeza del domingo
me dice que nunca llegarás
porque has estado aquí
siempre.

martes, 23 de diciembre de 2008

Reloj detén tu camino


Te lo ha suplicado papá tantas veces
a punta de guitarra lastimera
esa que me enseñó a llorar
al ritmo de tu canción

"Y tu tic tac me recuerda
mi irremediable dolor"

Tic tac tic tac tic tac

Reloj detén tu camino
porque si mi vida se apaga
la tuya también
quién te dara cuerda
quién de dará bola
Nadie

Quién te pensará en esta vida de apuros y de sobresaltos
a quién engañarás de doce en doce

A quién le robarás el presente

Reloj
no marques las horas
porque voy a enloquecer
y tú también

A mí sólo me queda esta noche
pero tú
tú amante es el tiempo
implacable, continuo
¡Relativo!
Con él sólo vivirás la oscura vida sin vida
que es peor que morir

¡Vas a sufrir! ¡Deten tu camino! ¡Deten tu camino!
Deten tu camino...
tic tac tic tac tic tac

"Porque mi vida se apaga."
Y la vida se apagó.

sábado, 20 de diciembre de 2008

El día en que la vida se detuvo (y no fue película)


Ese día.
Lo recuerdo como si fuera siempre. Nunca se irá de mí. Es inevitable volver a los 14 cada 20 de diciembre.

El frío vuelve a mis huesos, lo mismo que esos gritos, no tan lejanos, de personas calcinándose en El Chorrillo, barrio donde hasta hace unas cuantas horas vivía mis navidades entre el sabor de la salsa, los trompos voladores y el pescado frito. A muchos de esos niños ya no los vería más.

Cada 20 de diciembre Madre me me hace crecer, y me manda a la mierda por no agarrar a mis primitos que querían ver el vuelo de los aviones yankis, esos gigantes de negro que parecen de otro planeta. Son los mismos aviones emisarios de la Mala Nueva: otros niños, como nosotros, acaban de ser destrozados a la salud de una Navidad Negra, por cortesía de George Bush y compañía.

Cada 20 de diciembre se detiene la vida en Panamá. Los niños que jamás serán adultos y que se desvanecieron con el color de sus canicas lo saben perfectamente. Los otros, los que siempre se conformaron con la "Causa Justa"*, cual exitosa campaña electoral, creen ser hombres y mujeres exitosos por hormiguear dentro de los centros comerciales, fábricas industriales de zombies (¿O de zombies industriales?) en esa afanosa búsqueda por comprar lo que no se requiere.

Y lo más triste: juran que están vivos, cada 20 de diciembre.

* Just Cause, nombre de la operación de Estados Unidos para invadir Panamá.

lunes, 8 de diciembre de 2008

Humanidad des-cifrada

Mucho champú
Poco enjuague

Montones de ojos
Algunas miradas
Escasos reflejos

Uno que otro escote
Más de un tapujo

Encuentros múltiples
Incalculables desencuentros
Alguno que otro vacío

Infinidad de preguntas
Ninguna respuesta

Encuentra a Alicia


Una está viendo el presente
la otra, el futuro.

¿Quién atraviesa el lente?

miércoles, 3 de diciembre de 2008

ESCRITURA AUTOMÁTICA: Diablos Rojos


Diablo rojo cortesía de Panama-guide.com


El diablo rojo es un personaje misterioso, de choferes inquietos y pavos* castrados al no poder volar por el rojo del semáforo.

Llantas lisas, llantas lisas, ¿por qué tan atrevidas?

Llantas lisas chillan alrededor de la orgía de diablos rojos, reunidos descaradamente alrededor del semáforo de la muerte donde chofer y pavo unen sus destinos.

Chofer, por favor, déjeme besar la tristeza de sus llantas lisas, antes de que el pavo implacable me grite: ¡Pa' trás, pa' trás!

El semáforo, anunciando mi muerte, prepara entre los diablos rojos un festín de pavos insaciables en la gloriosa búsqueda de la primera plana de El Siglo.

* Pavo: asistente del chofer de un diablo rojo. Suele estar colgado de la puerta y pregona las paradas.

sábado, 29 de noviembre de 2008

Relojes



Soñé que me encontraba en un salón de clases bastante amplio y como con sabor a viejo. Tenía las ventanas amplias. Estaban todas detrás de mí. Al frente se encontraba un largo tablero, y a mi lado izquierdo, una puerta de madera que supone la salida. Y desde afuera entraba mucha luz.
Estaba yo sentada en una banca al igual que mis compañeros de clase. De pronto aparece un profesor conocido, de aspecto lánguido y señorial. Me mira muy seriamente y dice: "Vergara, explíquele a los compañeros el problema fundamental entre el significado y el significante".
¿Qué?
Me paré. Mis compañeros me veían como si quisieran beberse lo que a continuación iba a decir. No entendía bien lo que quería el profesor y estaba consternada, pero de una vez me entusiasmé, porque me decía a mí misma que al fin me iban a dar la oportunidad de hablar sobre algo tan fundamental para la existencia humana.
Me coloqué frente a la puerta, es decir, del lado más izquierdo del salón, y justo cuando lanzo las primeras palabras aparecen alrededor de la puerta una serie de relojes de pared. Sólo recuerdo haber mencionado el famoso esquemita de Saussure cuando toda la pared frontal y lateral derecha se rellenó de relojes de pared. Eran grandes, todos de madera añeja, de cortes clásicos. Es más, frente a mí había uno de péndulo, y al fondo a la derecha, un hermoso cucú muy bien tallado en madera fina. Ahora que lo pienso, todo el salón era una galería de relojes. Hasta podía sentir el olor de sus cajas de madera.
Yo hablaba. Sólo recuerdo haber dicho que el gran conflicto del pensamiento humano es creer que el significado y el significante integran una misma cosa. "La esencia es un árbol que no podemos conocer porque sólo conocemos la palabra árbol". Mis compañeros no entienden nada. Entonces decido utilizar los relojes como ejemplo.
- Vean estos relojes. Cada vez que escuchan la palabra reloj les vendrá a la mente sólo un tipo de reloj, porque sólo recordarán uno de los tantos relojes que ven aquí. Los que tengo al frente, por ejemplo, todos tienen marco redondo. Si sólo ven relojes con marco circular durante toda su vida van a definirlo en su cabeza como algo de forma circular, no como un aparato que da la hora. La esencia del concepto se torna invisible para ustedes y se fijan en otras características de la imágen que no tienen la menor importancia y obstaculizan el encuentro con la realidad. Por eso es importante conocer todas las formas de reloj posibles... -
Y señalo los relojes que están colgados en el muro de la derecha. Ahora algunos de ellos tienen marcos cuadrados y hexagonales
- ...para que puedan centrarse en el mecanismo del reloj y no en su forma. Yo pude lograrlo porque he podido ver muchos relojes con formas diferentes. Pero lograr esto es muy difícil si uno no ve otros relojes. Tienen que ver otros relojes-
- Tienen que ver otros relojes - No sé cuántas veces lo repetí antes de despertar.

Ahora les comparto mi extraño sueño, antes de que este blog entre en conflictos de significado-significante y desaparezca. Después de todo ¿cómo estar segura de que no les estoy escribiendo esto en otro sueño? Por favor: díganme si estoy dormida, o quizás, si no estamos todos en el mismo sueño, o peor aún: si no estamos todos encerrados en las manecillas de los mismos relojes.

miércoles, 26 de noviembre de 2008

Agua

Llegué al salón de clases temblando por la humedad. Inevitable ante esta lluvia que inunda ya dos provincias y algo más. La profesora, que conoce mi afición de escribir 'cositas' cambia esta vez de estrategia: invita al grupo a escribir un "proema" para comprender la locura de Francis Ponge. El tema es la lluvia. No podría haber otro. El agua nos tiene. Dejé entonces fluir palabritas para ver si también llovía en mí. Y salió esto:

La pluie dilue la grisaille d'un tableau de misère envahissant la clarté de mon corps de draps déchirés par la folie d'un amour emballé comme un cadeau silencieux qui survie l'érosion fangeuse du caprice humain en se coulant vers la mer par la pluie qui choisit ses anges et les arrache de la tèrre pour ramasser des nymphes.

La lluvia diluye el gris de un cuadro de miseria que invade la claridad de mi cuerpo de trapos desgarrados por la locura de un amor envuelto como un regalo silencioso que sobrevive a la erosión fangosa del capricho humano fluyendo hacia el mar por la lluvia que escoge a sus ángeles y los arranca de la tierra para cosechar ninfas.

(Descanso eterno para l@s muert@s de las provincias de Chiriquí y de Bocas del Toro, quienes nos adelantaron en el retorno al origen)

martes, 18 de noviembre de 2008

el otro lado

hoy al volver a casa resbalé a la salida de un bus y al tratar de sostenerme me lastimé el brazo derecho. en estas cuatro horas he pagado el pasaje, abrazado a mi madre, saludado a los vecinos, espantado a los perros, trinchado unos pedazos de papaya para comer, acabo de lavarme los dientes y ahora tecleo estas palabras con mi mano izquierda, solamente.
pienso ahora también que cada día es una oportunidad accidental para descubrir y descubrirse, continuamente.
hoy algunos habrán descubierto su lado femenino, otros su lado sexy, y más de cinco habrán descubierto su lado oscuro.
yo, por el momento, descubrí mi lado zurdo. y se siente tan rico...


let it be

Paradoja para antes de ir a dormir



Sólo el tiempo dirá
lo que el tiempo dirá

miércoles, 12 de noviembre de 2008

La inocencia del silencio

El mundo de Claudio es silencioso. Tuvo pérdida auditiva casi siendo un bebé y desde entonces navega incansablemente en la búsqueda de sentidos y significados en este mundo de locos que se matan con y en nombre de la supremacía de unas lenguas para él extranjeras: la lengua del sonido articulado y la de la sacrosanta gramática aristotélica de nuestra correctísima escritura académica, que si lo piensan bien no permite expresarnos ni a los que malamente disponemos de cinco sentidos conscientes.

Por eso me conmuevo ante su odisea por encontrar la verdad entre tanto signo disperso: ha tenido novias de todas las religiones y ahora es un musulmán converso, o por lo menos hasta ayer que me preguntó: católicos (y me hace una cruz con sus dedos), hindúes (marcando el entrecejo con su dedo índice), musulmanes (dirigiendo sus palmas hacia el piso), budistas (cerrando los ojos y sentándose en posición de loto); ¿Todos iguales?

Claudio en estos momentos sólo tiene una certeza en su mente: No sé cuál fue la secuencia de imágenes que vio por televisión, pero en ellas leyó algo que lo ha hecho el hombre más feliz del mundo: me asegura, con una ternura calcinante, que Obama, recién electo presidente Estados Unidos, además de negro es musulmán porque su papá es musulmán, y que el mundo entero está muy feliz, sobre todo los musulmanes, que de tanta alegría han dejado las armas, iraníes y palestinos incluídos en la fiesta, porque el malo de Bush ya se fue. Que Obama y Mahmud ahora son amigos, que la gente baila y como ahora todos somos hermanos, no importa nuestra religión, por fin ha llegado la paz mundial.

Estoy procurando no llorar al teclear esta pequeña crónica de la inocencia perdida a la que retorno gracias a Claudio. No lloro por él, sino por todos los que vivimos esclavos de estos cinco sentidos que todos los días nos envuelven en las trampas de lo externo y lo aparente. ¿Es Claudio un mal lector o simplemente logra escapar de las maquinadas mentiras mediáticas para atreverse a crear su propio noticiero, aunque el choque con la realidad sea igual de abrupto y cruel que el que recibimos los demás con las versiones del mundo de AP, Reuters o EFE?

No digo CNN porque a esa quién le cree.

Claudio por lo menos tiene una gran ventaja: es consciente de que le hace falta un sentido, uno que otros manifiestan tener. Si le falta uno puede faltarle dos, o tres, ¡muchos más! No para de buscar sentidos: los busca en sus musas, en esas confusas ideas de Dios, en sus preguntas, en ese mundo feliz que se atreve ahora a confeccionar.

¿Acaso nos sentimos libres de hacer lo mismo? ¿Somos conscientes de esos otros sentidos? Y a todo esto, ¿por qué no es posible la paz mundial?

¿No seremos nosotros los verdaderos sordos?

Me rendí entonces a su verdad. Le contesté a Claudio un "Sí, tienes razón" afirmando con la cabeza.
Desde aquel día mi corazón ha aumentado su promedio de 54 a 65 latidos por minuto.
Gracias Claudio.

martes, 11 de noviembre de 2008

Sueño lobato

A continuación transcribo el primero de una serie de sueños que estoy recogiendo para estudiar la narración del mundo onírico. Como en toda transcripción traté de guardar la sintaxis y el ritmo de la narración de la manera más fidedigna posible a su dimensión oral. Se aceptan voluntarios.

En un principio yo me veía en una ciudad. La ciudad estaba totalmente urbanizada: todo era cemento, las casas muy bonitas… y era de noche. Yo me sentía cómodo en ese lugar… y en ese momento, aparece un lobo. Pero el lobo yo lo ví a cierta distancia de mí.

De repente en el sueño, yo estoy en la selva, o en un bosque, o en la jungla. Y desde donde yo estoy, puedo ver la ciudad al otro lado. Yo estoy como en una colina y puedo ver la ciudad en el fondo.
Entonces yo empiezo a correr hacia la ciudad, y a medida que voy corriendo hacia la ciudad me voy quedando sin ropa, hasta quedar completamente desnudo, yo voy corriendo completamente desnudo. En ese momento, veo a mi lado, y veo a un lobo corriendo conmigo a la misma velocidad. Pero yo no sentía miedo, al contrario, me sentía feliz de que él estuviera corriendo conmigo; y los dos seguimos corriendo, y me desperté. Nunca llegué a la ciudad. Me desperté en el momento (en el) que los dos vamos corriendo: el lobo y yo, pero ya yo iba totalmente desnudo.

Nota: Los ( ) cierran elementos agregados por la transcriptora.

miércoles, 5 de noviembre de 2008

Aire

Aire I

- ¡Escucha a Jesucristo que él es el único, el verdadero, el…! -
Megáfono al hombro, el hombre no paraba de desgalillarse en la Plaza de Santa Anta. Los eternos durmientes de las bancas centenarias ni se inmutaban ante la advertencia. Yo tampoco. Estaba sentada en un borde de la plaza, callada, a la sombra de uno de sus frondosos árboles, esperando a que un viejito, cabizbajo y sereno, culminara de lustrar mis zapatos cansados ya del suelo y del agua, tan gastados como su lustrador.
- ¡Jesucristo es el único que tiene poder! ¡Sí! ¡Él es tan poderoso que si a él le da la gana nos quita el aire! ¡Y nos morimos todos! –
- ¡Jo! ¡Qué malo es ese Jesucristo! – Lo pensé ya un poco enojada, mareada por esos gritos en mis oídos acalorados por un mediodía húmedo y pegajoso.
De pronto, esa cabeza parlante lanzó una máxima inesperada:
- ¡Y sin aire usted se muere, porque en el aire está la vida! –
El monólogo continuó. No sé cómo. No importaba mucho. Sentí alegría pero a la vez tristeza, al descubrir cómo se puede estar tan cerca de la verdad, lanzarla al viento y no darse cuenta. Pobre pastor.
- En el aire está la vida… la vida está en el aire… -
- ¡Adoremos el aire, pues! -

Aire II

Increíble. A esta hora de agobio y de hambre, de esperanzas en negro y de mentes en blanco, el pastor improvisado de Santa Ana parece no detener su trance. Parafrasea la Biblia de tal forma que lo convence a uno de estar escuchando frases pertenecientes a otro espacio en otro tiempo, con otras leyes físicas y en compañía de otros locos.
Sólo me conecta al aquí y al ahora la presión firme de las plantas de mis pies sobre los ladrillos del suelo… y el aire. Sí, el aire: elemento vital y digno de adoración. Desde que fui tocada por las palabras del pastor, el aire ya no me sabe tan denso, aunque en su búsqueda saboree también vapor de agua y sucio urbano.
No puedo evitar ahora levantar la cabeza y me perderme un rato en los rayos del mediodía que caen sobre mis cerradas pupilas. Así, muy iluminada y penetrada en destellos, respiro por unos segundos el fresco aliento de las hojas de los árboles de la plaza: titilantes, alegres, los lamentos de la Plaza de Santa Ana encuentran en ellas consuelo eterno a la melancolía y al olvido.
Y pienso calmadamente, oyendo cada una de mis inspiraciones pasar por mi pecho:
- Adoremos el aire. Adoremos el aire –
- Uhm… -
- ¿Y si mejor lo escuchamos? –

Y un fuerte viento bailoteó entre las hojas.

jueves, 23 de octubre de 2008

El acceso a la luz exige...


El acceso a la luz exige
la apertura de muchas puertas
la ruptura de muchos barrotes
el salto de muchas cercas
el toque de muchos timbres
la maldición de muchas viejas
la persecución de muchos perros

El acceso a la luz exige
la exploración de muchos pasadizos
vecinos y propios, bellos y prohibidos
jugar en ellos con manos sucias
y con lodo avivar el blanco de sus paredes.

El acceso a la luz exige
el ventoso baile de hojas fértiles
con ardientes rayos de sol:
danza frenética y sagrada de destellos mágicos
que nos abren el camino
mientras nos lastiman la vista.

El acceso a la luz exige
El completo manejo de la sombra.

viernes, 17 de octubre de 2008

¡Gracias General!

Corre 1980 y me deleito con las imágenes institucionales que ruedan en nuestra tele de tubo que ya se calentó:

"Ehhhh uoooh, en cada rancho un foco..." Clin clin clin clin...

Y en agudo tono suena una guitarrita interiorana en un clin clin clin que me hace saltar y girar. Me perplejo con la propaganda del IRHE y sus cuchillas Caterpillar (la mamá del tonkita de mi hermano) abriendo caminos en campos sinuosos de verdes explosivos y campesinos alegres.

- ¿En cada rancho un foco? O sea que los ranchos sólo tienen un foco? -
- ¡No oye alelaaa! que ahora la luz llega a todos los pueblitos por allá metíos', no como cuando taba' chiquito que se estudiaba a punta de guaricha porque la luz era un lujo. Y todo gracias al General que fue el que impulsó las hidroeléctricas. Sino, ¡ñángara! - Me explica papá.
- Hidro, hidro... ¿qué? Uhm... ah ya. -

- El General de división Omar Torrijos, dirige este Proceso Revolucionario... - La tele sigue con unas imágenes maravillosas de una niña en bata blanca jugando con un tubo de ensayo. Se vé divertida esa cosa.

- Laboratorios para todas las escuelas públicas - La voz de la tele me sigue deslumbrando.

- ¡Ayyyy! ¡Yo también quiero hacer experimentos! -

- ¡Ah! Pero ahora es que las escuelas tienen laboratorios y eso gracias al General, no como antes que aquí sólo estudiaban los ricos y no les importaba un caraj... -

- Uhm... Ah ya -
No oigo más a papá. Se ha caído de la mesa una foto en blanco y negro de un pueblo, tan polvoriento como la caja de recordatorios de mi bautismo. Ese pueblo, si se le puede llamar pueblo, luce apenas unas cuantas casitas, una cantina y una iglesia, ordenadas a lo largo de un camino mal cortado y lodoso. (¿Qué más pedirle a un pueblo?)
- Antes las fotos no tenían color, ¿Verdad? -
- Es que antes no habían fotos a color y las pocas cámaras que las tomaban eran muy caras. -

- Ah pero ahora no -

- Claro que no, oye -

- Ah ya... -


- ... -

- Uhm... (me rasco la nuca) -

- ... -


- ¿Y eso también es gracias al General? -

martes, 7 de octubre de 2008

Memoria in Voluntaria

No me acuerdo bien de tu rostro
pero sí de tus manos.

Se deslizan sedosamente por mis hombros
cada vez que quiero
con solo cerrar los ojos.

Prueba infalible
de que puedo confiar en ti.

Una lección tanguera (Bohemia aplicada a la vida 300a)


Siete o nueve palabras conjuraron
con "la vergüenza de haber sido
y el dolor de ya no ser".

Como buenos brujos
(y que aún suelen ser)
los antiguos bohemios de Buenos Aires
apostaron por los premios "Cuesta Abajo"
llorando alegremente ese tiempo viejo
que nunca volverá...

¡a menos de que guardes esas fotos históricas firmadas por Carlitos!

Y así, en aquel entonces
los últimos fueron los primeros.
(¡Claro, si iban cuesta abajo!)

¡Y hay quienes no creen en la sabiduría del tango!

sábado, 4 de octubre de 2008

Cuando el grito no es rentable

Tiemblo. Grito en silencio
(Maldito grito)

Escribiendo estas líneas
burlando, digo yo, al virus del momento que invade mi cuerpo
(Bendito virus)
escucho a una fémina
como yo
clamar en la radio el apoyo
económicohacia una compatriota
otra hembra... ¡como yo!
para que Panamá tenga una Latin American... olvídenlo. Me da pudor.
- "¿Qué espera? ¡Mande su chat! ¡Llame ya!" -
- "¡Panamá te necesita!" -
Cómo me duele ser hembra, varona
humana al fin
porque no muy lejos
otros gritos se apagan
en este mismo instante
en las montañas, cerca de cafetales y bananeras
niños y niñas gnobes, buglés, bri-bris
mueren de hambre en medio de una lujuriante abundancia
de peibés a la europea y neonatas mansiones turísticas
Gritos ahogados a falta de activos
¿los pasivos? ¡Sobramos!
Gritos por los que nadie llama
hasta que llegue la teletón
y nos venda la telemierda
hecha caridad.
Gritos que se ahogan por no ser "competitivos"
con las siliconas, las luces, los ídolos prefabricados
o las miserias de moda.
(Maldito espectáculo)
Y así, en la indiferencia más descarada
en este país de mentira, como tantos otros
una voz se apaga
y nace una "estrella."

Maldita constelación.

(Inspirado en La Maldición de Tomás Martín Feuillet y en un momento de profunda debilidad corporal)

martes, 23 de septiembre de 2008

De where carajo are you from???

En una clase debutante de español lengua extranjera...

- Amie, dinos ¿de dónde eres? -
- Soooy deeee Canada -
- Ajá, es decir que eres... -
- Es, soy eh...¿canadiense? -
- ¡Muy bieeen! Sí Amie. Eres canadieeeenseee. A ver... ¡Ajá!, tú, James. ¿James? -
- ¿Aaaaahhh? -
- James, ¿de dónde eres? -
- Ehhh... sorry? -
- ¿James, where are you from. Deee dooondeee eeereees?
- Ah! Yes! Eh... es eh... soy, estoy de... es, Estadoooouus Unidooous -
- ¡Muy bien! Entonces, si eres de Estados Unidos tú eeeeeeres...?
- Ahm... soy ahm... ¿Estado...Uni...Decente?-
(Silencio)
- Eh... ¡Ah, es el recreo!, pueden salir -
- Sorry? -

viernes, 19 de septiembre de 2008

Una lección sensorial



















L@s maestr@s del tacto saben bien
que sólo basta con un roce...

y una señal.


(Gracias, herman@s gnobes)

martes, 16 de septiembre de 2008

Este Blog es paradójico

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lunes, 15 de septiembre de 2008

Tucumán: tierra de contrastes

Tucumán es una provincia argentina llena de sorpresas. En un mismo día recibí tres bienvenidas :


la inolvidable...



la tentadora...

¡y la atlética!

Abordando un phallus


"Mirándote a los ojos, juraríííía, que tienes algo nuevo que contarme..."

Pregunta

Qué hacer cuando te ha tocado el Gran Círculo de Oro
y quedas perpleja, casi sintiendo La Nada
con sentidos sin sentido
porque da igual si es tu lengua, tu sexo, tus manos o tus tímpanos
todo se aceleró en silencio
se subió al entrecejo, explotó y se hizo... ¡Nada!

Nada...

Y se te hace tarde para ir a la Universidad
y aún no llega el agua de tu casa.

viernes, 5 de septiembre de 2008

Encuentro con el Wasón

El día siguiente a la muerte de César Romero fue terrorífico. Lo recuerdo como si hubiera sido un sueño:

Bajo somnolienta de ese monótono bus suburbano, tratando de pescar algo de realidad a esas tempranas horas de la mañana, cuando de pronto me ataca La Nada. Esta vez se pintorretea de pregonero noticioso, y con su manta de periódicos me grita al oído:

- "¡El Siglo, El Siglo: SE MURIÓ EL WASÓN! -

El baile de hojas maché me roza la cara y corta mi visión, y más en ese momento en el que no conseguía aún reaccionar a los tétricos grises marrones manchados de negros polutos de la Terminal de Calidonia. Los rojos sanguinarios de la doble u del titular se derraman, resultado del contacto con alguna gota de rocío mañanero, sobre la tanga de la chica de El Siglo en su primera plana, ocultando sin tapujos los números de la lotería. ¿Estará escrito este sortilegio de mal gusto en el librito de San Cipriano que descansa eternamente en SalSiPuedes? Ni idea. Lo cierto es que no logro entender nada.

- ¿Se murió el Wasón? ¿Ah? ¿Qué? -

Tambaleo un poco hacia atrás, y entonces...

- JUA JUA JUA JUA... JE JE JE JE... JUAAA JUAAA JUAAA JUAA... -

¡Auxilio! Salta a escena otro loco, de unos cinuenta y tantos, con ojos fuera de órbita y una sobrenatural apertura maxilar. La camisa entreabierta lograba camuflajerase con el resto de los grises decadentes del resto del paisaje. De su figura humana sólo recuerdo clavículas y dientes. De otro modo hubiera pensado que las paredes y el piso habían cobrado vida, y que sólo faltaba ese culposo Corazón delator de Edgar Allan Poe para creer que nuevamente le echaba una visita onírica al inframundo.

Pero no. Lo gritos y las mofas provienen de una figura humana. Una que, como suele pasar en Calidonia, sale de la nada.

- ¡Se murió el Wasón! ¡JAJAJAJAJAJAJAJAJAJA! ¡Se murió, se murió... POR PAYASÓN! -
- ¡JIJIJIJIJI JAJAJAJAJAJAAAAAAA...! -

Y para mi sorpresa, así como para mi alivio, el poseído oyente de noticias desaparece por un conocido umbral que da hacia las barracas de San Miguel, umbral al que ninguno de mis amigos se ha atrevido a asomarse alguna vez porque no creen eso de que sea la inofensiva entrada a una fonda de comida criolla.

Hoy, ya descansada de aquel desborde fotográfico, y luego de haber visto y protagonizado otros filmes de terror, logro comprender lo entonces sucedido a aquel poseído por la noticia de El Siglo:

- Pobre loco. No sabía que por cada Wasón muerto nace otro... ¡Y lo supera! -
- ¡Hmmm...! -

Entonces mejor me cuido. Ahora que se acercan las elecciones seguro y me topo con El Acertijo.

Y ese sí que me da miedo.

viernes, 29 de agosto de 2008

La pregunta que faltaba

- ¡Cómo! -

Mi cabeza no daba crédito a lo que se me informaba desde mis oídos: En el noticiero del mediodía se decía que una joven alemana se había tirado a la Bahía de Panamá la noche anterior, como a eso de un cuarto para las once, y que había sido encontrada doce horas después por los pescadores de un barco atunero, asida a una boya y semidesnuda, cerca de Isla Flamenco ¡A cuatro millas náuticas de su punto de partida!

- ¡Ja ja! Esto prometía como mínimo un salto de endorfinas - Me dije.

Evidentemente fue la noticia del día, porque ese seis de enero a los Reyes Magos les habían negado la visa por meterse a rastafaris. Para el año que viene tendrán que invertir en Real Estate y convertirse en extranjeros decentes, hechos y derechos. Sino mis medias amanecerán tan vacías como aquel día, y ya no me doparé de chocolates y sorpresas.

Por eso, antes de que olvide a qué sabe lo inesperado, les termino el cuentito:

Salí disparada a comprar los diarios de aquel día a la caza de detalles, hechos, testimonios, lugares, nombres, todo lo que me pudiera ayudar a pintar el paisaje interior de esa singular nadadora. Salí con el alma cantando las viejas canciones de versos que creía ya perdidos. Oscilaba entre "O qué será qué será, que andam suspirando pelas alcovas" y "La vida te da sorpresas, sorpresas te da la vida, ¡Ay Dios!"... No sé, me sentía feliz, como si hubiera sido yo la loca de la historia.

Finalmente tenía la información escrita en mis manos, y efectivamente pude conocer más detalles de la chica gracias a la nota de La Prensa:

"Se trataba de Susan Shade, ciudadana alemana de 27 años de edad, quien ese mismo día había llegado a Panamá sola y se hospedaba en el hotel Covadonga, ubicado en Calidonia, confirmó el jefe de Rescates de Sinaproc, Heriberto Chávez."

-¡Ah vaya! Joven europea solitaria que se hospeda en Calidonia. ¡Qué perfil! Tan extraño como el hecho mismo...-

"Dos testigos, dijo Chávez, reportaron que la mujer leía sentada en una de las bancas de la vía, se levantó, se quitó la ropa y se tiró a lo que creía era agua, pero cayó en la arena. Se incorporó, caminó hasta el mar y empezó a nadar."

Luego de leer esta parte creí que soñaba, o que en caso contrario, comprobaba la existencia de lo Real Maravilloso. ¿Qué pensamientos tan huracanados la hicieron huir al oscuro y denso mar? La clave estaba cerca, ¡Muy cerca! La había dejado justo en esa banca...

La noticia continuó con el testimonio del tal Chávez: "Se notaba desorientada e hiperactiva... No quiso dar detalles de por qué se lanzó al mar".

-¡Claro! ¡ Pero si hay que avivar el misterio! ¡Buen texto!-
-¡Ahora sí, querido periodista, lanza esa verdad al viento, descífranos El Gran Secreto!-

Ansiosa llegué al último párrafo, y cuán grande fue mi tristeza al sólo leer:

"La Policía de Turismo, junto a un enlace de la Embajada de Alemania en nuestro país, la llevó a la sede policial para entregarle sus documentos."

Fin.

No hubo conejos ni palomas. Ni siquiera monedas detrás de la oreja. La magia había acabado. Cerré el diario, lo tiré en el sofá, volté la mirada hacia la cocina y los platos sucios me hicieron volver al mundo de la sequedad. Hasta el agua se había ido.

Ninguno de los periodistas que cubrieron la insólita noticia, ni los de la radio ni los de la prensa, y mucho menos los de la televisión, lograron encontrar la gran respuesta del por qué se había tirado semidesnuda al mar la joven y solitaria turista alemana.

Y es que para ello les faltó hacerse esa maravillosa pregunta, esa que ahora merece añadirse al cuestionario universal de Chico Buarque:

"¿Qué estaba leyendo?" O qué será qué sera...

viernes, 22 de agosto de 2008

¿Teatro de sombras o teatro en sombras?

- ¿Cuándo traerán a Panamá un teatro de sombras? - Me pregunté una vez.

- ¡Pero si aquí hay teatro de sombras! - Aseguró papá.

- ¿¡Ah sí!? - Le indagué yo - ¿Dónde?-

- Quédate en la esquina del Coca-Cola*, una noche en la que se valla la luz, como a eso de las once de la noche,

y ya verás...** -


* El Coca-Cola es un café entre calle 12 y 13 de Santa Ana. Uno de los más viejos de la ciudad..

martes, 12 de agosto de 2008

El pretérito duele


Fue seco, súbito y tiernamente cruel, el golpe que recibí detrás de la iglesia de Santa Ana la otra vez. El maleante, confiado como pocos, me apuñaleó de un modo indicativo (el más desacarado de todos), y logró su fechoría al robarme esa lágrima que guardaba tan celosamente en mi pecho, aquella que me alcoholizaba con la inocencia de un presente alucinador. Hoy, miro el letrero de La Infantil, desvaneciéndose, y ya no tengo defensas. Sufro la herida abierta de leer "calzamos generaciones" en pretérito indefinido.

Lucho entonces con la esperanza de volver por un instante a ese momento de inmensa felicidad, en la que un viejito, cabecita blanca, gatito al cuello y caminar de seda, me colocaba mis primeros zapatitos blancos, cuando mi cuerpo apenas experimentaba el desafío de la marcha por este mundo. "Éstos te harán caminar bien", me lo dijo en tiempo de bolero, bajo el compás de un momento privilegiado, y con su música sentí una comodidad que iba mucho más allá de mis pies.

Hoy no sé por qué recuerdo tan vívidamente el roce de esos dedos de leñador, firmes y dóciles al mismo tiempo, pasando ese primer zapato por mi pequeño talón, indicativo de que no me dejé arrebatar mi recuerdo. Lo retuve, lo retengo y lo defiendo. Al final el ladrón pudo borronarme algunas imágenes, como la mirada de mamá, el inmeso anaquel de madera lleno de cajas que no logro ver si llegaba hasta el techo (¡Ah, pero qué techo!), el color de los encajes de mis medias, las mujeres gritando quién sabe qué desde los patios vecinos o el color de los viejos mosaicos de tonos cantina de La Infantil. Pero el roce... aquí está. Jamás diré "Aquí estuvo" y se queda conmigo.

Saliendo victoriosa del ataque de este ladrón llamado Olvido, logro para mi sorpresa fotografiar una forma fantasmal desde una de las puertas de esas tristes ruinas en venta que un día fueron La Infantil: una zapatería que guardaba en su viejito bonachón el secreto de calzar algo más que "generaciones".

¿Pero de quién será esta imagen? ¿Será la de este viejo mago zapatero? ¿O la de algún niño? ¿O niña? ¿No seré yo misma, o al menos una parte de mí, encerrada en estos muros?

Futuro Imperfecto, ¡Qué callado eres!

martes, 5 de agosto de 2008

Los fantasmas del Louvre


Alocados, estresados, endemoniados
prisioneros de la dimensión del tiempo
incitados sin cesar a verlo todo
sin observar nada
corren los fantasmas turbulentos del Louvre.

Sus muros sólo observan y se ríen.
Entre tanta rapidez y tanta falta de diálogo
su secreto está bien guardado
pues aun si lo gritaran al viento
nadie se detendría a escuchar.

Palabras robadas de mi abuelo


"¡Nadie se muere en la víspera, negra!"

(Dedicado a Julio Cortázar)

miércoles, 2 de julio de 2008

LA ALQUIMIA DEL CONQUISTADOR

... y he aquí que una sonrisa sublima la vista en gusto.

PETICIÓN DEMENTE

Hazlo yamente
Hazlo. ¡Pero ya!
Perdón... ¡Yamente!
porque me gusta ponerle mente a la cosa
y crear la cosa de-Mente.
pero si de acciones se trata, ¿Por qué esperar? ¡Las quiero YAMENTE!.

Yamente es el ya con Mente
es el privilegio de mi instante consciente
¿No ves que me asusta el tiempo vacío, sin huellas, sin recuerdos, sin Mente?
¿Aquél que hiere los sentidos
(y la mente)
cuando te dicen: "ya pasó", "ya fue", "ya ocurrió"?
O peor aún: "¿Qué te pasa? ¿Estás demente?"

Mejor no me asustes más y ámame, ¡Pero hazlo YA!

Perdón, yamente...

lunes, 16 de junio de 2008

Extravío semántico

La Peatonal es un delicioso extravío semántico.

!Piérdete en ella! !No te arrepentirás!

Y con un poco de suerte, quizás encuentres el London Bazar...

sábado, 14 de junio de 2008

El boxeador de la casa 869

Yo le puse Rastita de cariño. Vivía aquí no ha mucho tiempo, cuando el lote 869 era una verde casa-pobre-casa-grande y no este triste solar vacío de historias muertas. Me acuerdo que Rastita era algo alto, de tez negra, cabellos largos y enrolados, contextura muscular algo seca, nunca le vi camiseta, camisa, camisón o cualquier cubre-pecho conocido. ¿Y para qué? Si a él le gustaba andar así... La exuberancia de su musculatura era la despreocupación en movimiento.

Todavía me acuerdo de aquel tiempo, cuando el liso de su pecho juvenil azotaba el pudor de algunas damitas de otros lares, asustadas ante la experiencia antropológica de pisar la recién estrenada Peatonal. Qué pena que ellas no disfrutaran de aquel encanto humano. Su admiración se traspolaba en miedo y le salían huyendo al Woman no Cry como si vieran a un íncubo desplatado. Lo último, sobre todo, las aterrorizaba, porque lo primero en el fondo siempre las excitó.

Pero a Rastita eso ni le iba ni le venía. Él igual seguía existiendo. Su caminar largo y relajado por la avenida de ladrillos traqueantes hacía alarde de su misteriosa vida. Entre alegre y decadente, la danza de sus threads hacía el conjunto perfecto con lo LavaSoleado de su short marrón y sus chancletas de evidente kilometraje. Resultado: un efecto sobrio y elegante del más abrupto spleen tropical. Era algo mendigo, algo atleta, algo arrogante y algo bohemio. Era un Todo hecho carne... ¡Y pelo! Y para rematar este cuadro passarella, adivinen qué: Nada mejor que las siempre empedernidas bocinas de Empeños San Ramón reventándose al ritmo de Oooone draaaaaaaaw... One draaaw... de Rita Marley.
Así era. Al igual que Estéreo Azuuuuul (lalalalalalala...), la Peatonal se llenaba de sonido y colooooor (lalalalalalala...)

Muchos dudaban de su lucidez mental. El buay no 'trabajaba', recogía cosas viejas y desechadas, era negro, rasta, alegre y andaba semi desnudo. "Ese man es un piedrero" Sentenciaron más de cuatro amargados. Hoy que ya no está acepto su locura incondicionalmente. Después de todo, ¿En qué cabeza cabe vestirse con mínimas de treinta y cuatro grados celsios?

!Ah! Rastita, quién diría que un evento en apariencia rutinario me haría descubrir una vez el secreto de tu figura perfecta: esperando un Tumba Muerto desde La Parada de Lucianito miré inevitablemente esa casa de madera, la 869. Ese balcón, el primero a la derecha, decorado con una serie de objetos que al estar allí se transmutaban en signos de un indescifrable mundo interior: una rueda de bicicleta, tres vasijas de latón, el esqueleto del soporte de una vieja cama y muchos, pero muchos trapitos. Y allí estabas tú, colgando algunos de esos desgastados retazos de tela achocolatados. A simple vista tu lavandería encerraba una extraña contradicción, porque justo debajo del balcón se multiplicaba la basura en la planta baja del viejo caserón, sector visible desde la calle por los portones inexistentes de madera. Pero a ti eso ni te iba ni te venía. Con cada horquilla que abrías entre los dedos tus pupilas brillaban como si encontraras en ellas el origen del Universo. Y seguro que ese día encontraste algo, porque ya no he visto más esa sonrisa en otro rostro... ni con otras horquillas.

Una semana después supe el resultado de aquella contemplación: Aquellas tiras de trapo se habían convertido en una enorme pera que colgaba desde el techo. Ahora de nudillos cubiertos, te habías vendado la mano a manera de guante, claro, con esos mismos retazos de tela amorosamente lavados. El balcón de la casa 869 era ahora tu gimnasio de boxeo. Varias veces te vi entrenando, golpeando en sincronía la pera de trapo. Así pasabas horas, días... años, y cada vez que por allí pasaba mi mirada no podía dejar de contemplar la alegría de lo simple. ¿O quizás no era tan simple?

Ahora el gimnasio ha desaparecido. Hoy ya no hay casa en la 869, sólo una sólida cerca y un frío anuncio que prohíbe echar basura y ya está. ¿Que no hay desperdicios? Cierto. Tampoco boxeador, ni threads, ni alegría ni nada. El solar al frente de Lucianito jamás le contará a los transeúntes que una vez hubo allí un micromundo corpóreo y dinámico de pelos al aire, sonrisa fresca e imaginación profunda. Rastita, no sé qué te hiciste, sólo sé que esperar ahora un bus al frente de la 869 es un homenaje a la tristeza.

!Bless ya! Donde quiera que estés.