domingo, 11 de enero de 2009

Así andamos...

Ring ring...

- ¿Aló? -

- ¿Aló? Con Yanitsel, por favor? -

- Jóven, se equivocó de teléfono. Este número no es de Yanitsel -

- ¡Ay! ¡Disculpe! -

- No se preocupe -

- ¡Y muchas gracias! -

- ¿Pero gracias por qué? -

- Gracias por no insultarme -

- ??? -

Meditación necesaria

El suave viento de enero
susurra a mi oído
que pronto llegarás.

La luna menguante
bailotea con las nubes
recordándome esta espera
que desespera.

Porque la vida no para.

Sólo la tristeza del domingo
me dice que nunca llegarás
porque has estado aquí
siempre.

martes, 23 de diciembre de 2008

Reloj detén tu camino


Te lo ha suplicado papá tantas veces
a punta de guitarra lastimera
esa que me enseñó a llorar
al ritmo de tu canción

"Y tu tic tac me recuerda
mi irremediable dolor"

Tic tac tic tac tic tac

Reloj detén tu camino
porque si mi vida se apaga
la tuya también
quién te dara cuerda
quién de dará bola
Nadie

Quién te pensará en esta vida de apuros y de sobresaltos
a quién engañarás de doce en doce

A quién le robarás el presente

Reloj
no marques las horas
porque voy a enloquecer
y tú también

A mí sólo me queda esta noche
pero tú
tú amante es el tiempo
implacable, continuo
¡Relativo!
Con él sólo vivirás la oscura vida sin vida
que es peor que morir

¡Vas a sufrir! ¡Deten tu camino! ¡Deten tu camino!
Deten tu camino...
tic tac tic tac tic tac

"Porque mi vida se apaga."
Y la vida se apagó.

sábado, 20 de diciembre de 2008

El día en que la vida se detuvo (y no fue película)


Ese día.
Lo recuerdo como si fuera siempre. Nunca se irá de mí. Es inevitable volver a los 14 cada 20 de diciembre.

El frío vuelve a mis huesos, lo mismo que esos gritos, no tan lejanos, de personas calcinándose en El Chorrillo, barrio donde hasta hace unas cuantas horas vivía mis navidades entre el sabor de la salsa, los trompos voladores y el pescado frito. A muchos de esos niños ya no los vería más.

Cada 20 de diciembre Madre me me hace crecer, y me manda a la mierda por no agarrar a mis primitos que querían ver el vuelo de los aviones yankis, esos gigantes de negro que parecen de otro planeta. Son los mismos aviones emisarios de la Mala Nueva: otros niños, como nosotros, acaban de ser destrozados a la salud de una Navidad Negra, por cortesía de George Bush y compañía.

Cada 20 de diciembre se detiene la vida en Panamá. Los niños que jamás serán adultos y que se desvanecieron con el color de sus canicas lo saben perfectamente. Los otros, los que siempre se conformaron con la "Causa Justa"*, cual exitosa campaña electoral, creen ser hombres y mujeres exitosos por hormiguear dentro de los centros comerciales, fábricas industriales de zombies (¿O de zombies industriales?) en esa afanosa búsqueda por comprar lo que no se requiere.

Y lo más triste: juran que están vivos, cada 20 de diciembre.

* Just Cause, nombre de la operación de Estados Unidos para invadir Panamá.

lunes, 8 de diciembre de 2008

Humanidad des-cifrada

Mucho champú
Poco enjuague

Montones de ojos
Algunas miradas
Escasos reflejos

Uno que otro escote
Más de un tapujo

Encuentros múltiples
Incalculables desencuentros
Alguno que otro vacío

Infinidad de preguntas
Ninguna respuesta

Encuentra a Alicia


Una está viendo el presente
la otra, el futuro.

¿Quién atraviesa el lente?

miércoles, 3 de diciembre de 2008

ESCRITURA AUTOMÁTICA: Diablos Rojos


Diablo rojo cortesía de Panama-guide.com


El diablo rojo es un personaje misterioso, de choferes inquietos y pavos* castrados al no poder volar por el rojo del semáforo.

Llantas lisas, llantas lisas, ¿por qué tan atrevidas?

Llantas lisas chillan alrededor de la orgía de diablos rojos, reunidos descaradamente alrededor del semáforo de la muerte donde chofer y pavo unen sus destinos.

Chofer, por favor, déjeme besar la tristeza de sus llantas lisas, antes de que el pavo implacable me grite: ¡Pa' trás, pa' trás!

El semáforo, anunciando mi muerte, prepara entre los diablos rojos un festín de pavos insaciables en la gloriosa búsqueda de la primera plana de El Siglo.

* Pavo: asistente del chofer de un diablo rojo. Suele estar colgado de la puerta y pregona las paradas.

sábado, 29 de noviembre de 2008

Relojes



Soñé que me encontraba en un salón de clases bastante amplio y como con sabor a viejo. Tenía las ventanas amplias. Estaban todas detrás de mí. Al frente se encontraba un largo tablero, y a mi lado izquierdo, una puerta de madera que supone la salida. Y desde afuera entraba mucha luz.
Estaba yo sentada en una banca al igual que mis compañeros de clase. De pronto aparece un profesor conocido, de aspecto lánguido y señorial. Me mira muy seriamente y dice: "Vergara, explíquele a los compañeros el problema fundamental entre el significado y el significante".
¿Qué?
Me paré. Mis compañeros me veían como si quisieran beberse lo que a continuación iba a decir. No entendía bien lo que quería el profesor y estaba consternada, pero de una vez me entusiasmé, porque me decía a mí misma que al fin me iban a dar la oportunidad de hablar sobre algo tan fundamental para la existencia humana.
Me coloqué frente a la puerta, es decir, del lado más izquierdo del salón, y justo cuando lanzo las primeras palabras aparecen alrededor de la puerta una serie de relojes de pared. Sólo recuerdo haber mencionado el famoso esquemita de Saussure cuando toda la pared frontal y lateral derecha se rellenó de relojes de pared. Eran grandes, todos de madera añeja, de cortes clásicos. Es más, frente a mí había uno de péndulo, y al fondo a la derecha, un hermoso cucú muy bien tallado en madera fina. Ahora que lo pienso, todo el salón era una galería de relojes. Hasta podía sentir el olor de sus cajas de madera.
Yo hablaba. Sólo recuerdo haber dicho que el gran conflicto del pensamiento humano es creer que el significado y el significante integran una misma cosa. "La esencia es un árbol que no podemos conocer porque sólo conocemos la palabra árbol". Mis compañeros no entienden nada. Entonces decido utilizar los relojes como ejemplo.
- Vean estos relojes. Cada vez que escuchan la palabra reloj les vendrá a la mente sólo un tipo de reloj, porque sólo recordarán uno de los tantos relojes que ven aquí. Los que tengo al frente, por ejemplo, todos tienen marco redondo. Si sólo ven relojes con marco circular durante toda su vida van a definirlo en su cabeza como algo de forma circular, no como un aparato que da la hora. La esencia del concepto se torna invisible para ustedes y se fijan en otras características de la imágen que no tienen la menor importancia y obstaculizan el encuentro con la realidad. Por eso es importante conocer todas las formas de reloj posibles... -
Y señalo los relojes que están colgados en el muro de la derecha. Ahora algunos de ellos tienen marcos cuadrados y hexagonales
- ...para que puedan centrarse en el mecanismo del reloj y no en su forma. Yo pude lograrlo porque he podido ver muchos relojes con formas diferentes. Pero lograr esto es muy difícil si uno no ve otros relojes. Tienen que ver otros relojes-
- Tienen que ver otros relojes - No sé cuántas veces lo repetí antes de despertar.

Ahora les comparto mi extraño sueño, antes de que este blog entre en conflictos de significado-significante y desaparezca. Después de todo ¿cómo estar segura de que no les estoy escribiendo esto en otro sueño? Por favor: díganme si estoy dormida, o quizás, si no estamos todos en el mismo sueño, o peor aún: si no estamos todos encerrados en las manecillas de los mismos relojes.

miércoles, 26 de noviembre de 2008

Agua

Llegué al salón de clases temblando por la humedad. Inevitable ante esta lluvia que inunda ya dos provincias y algo más. La profesora, que conoce mi afición de escribir 'cositas' cambia esta vez de estrategia: invita al grupo a escribir un "proema" para comprender la locura de Francis Ponge. El tema es la lluvia. No podría haber otro. El agua nos tiene. Dejé entonces fluir palabritas para ver si también llovía en mí. Y salió esto:

La pluie dilue la grisaille d'un tableau de misère envahissant la clarté de mon corps de draps déchirés par la folie d'un amour emballé comme un cadeau silencieux qui survie l'érosion fangeuse du caprice humain en se coulant vers la mer par la pluie qui choisit ses anges et les arrache de la tèrre pour ramasser des nymphes.

La lluvia diluye el gris de un cuadro de miseria que invade la claridad de mi cuerpo de trapos desgarrados por la locura de un amor envuelto como un regalo silencioso que sobrevive a la erosión fangosa del capricho humano fluyendo hacia el mar por la lluvia que escoge a sus ángeles y los arranca de la tierra para cosechar ninfas.

(Descanso eterno para l@s muert@s de las provincias de Chiriquí y de Bocas del Toro, quienes nos adelantaron en el retorno al origen)

martes, 18 de noviembre de 2008

el otro lado

hoy al volver a casa resbalé a la salida de un bus y al tratar de sostenerme me lastimé el brazo derecho. en estas cuatro horas he pagado el pasaje, abrazado a mi madre, saludado a los vecinos, espantado a los perros, trinchado unos pedazos de papaya para comer, acabo de lavarme los dientes y ahora tecleo estas palabras con mi mano izquierda, solamente.
pienso ahora también que cada día es una oportunidad accidental para descubrir y descubrirse, continuamente.
hoy algunos habrán descubierto su lado femenino, otros su lado sexy, y más de cinco habrán descubierto su lado oscuro.
yo, por el momento, descubrí mi lado zurdo. y se siente tan rico...


let it be

Paradoja para antes de ir a dormir



Sólo el tiempo dirá
lo que el tiempo dirá

miércoles, 12 de noviembre de 2008

La inocencia del silencio

El mundo de Claudio es silencioso. Tuvo pérdida auditiva casi siendo un bebé y desde entonces navega incansablemente en la búsqueda de sentidos y significados en este mundo de locos que se matan con y en nombre de la supremacía de unas lenguas para él extranjeras: la lengua del sonido articulado y la de la sacrosanta gramática aristotélica de nuestra correctísima escritura académica, que si lo piensan bien no permite expresarnos ni a los que malamente disponemos de cinco sentidos conscientes.

Por eso me conmuevo ante su odisea por encontrar la verdad entre tanto signo disperso: ha tenido novias de todas las religiones y ahora es un musulmán converso, o por lo menos hasta ayer que me preguntó: católicos (y me hace una cruz con sus dedos), hindúes (marcando el entrecejo con su dedo índice), musulmanes (dirigiendo sus palmas hacia el piso), budistas (cerrando los ojos y sentándose en posición de loto); ¿Todos iguales?

Claudio en estos momentos sólo tiene una certeza en su mente: No sé cuál fue la secuencia de imágenes que vio por televisión, pero en ellas leyó algo que lo ha hecho el hombre más feliz del mundo: me asegura, con una ternura calcinante, que Obama, recién electo presidente Estados Unidos, además de negro es musulmán porque su papá es musulmán, y que el mundo entero está muy feliz, sobre todo los musulmanes, que de tanta alegría han dejado las armas, iraníes y palestinos incluídos en la fiesta, porque el malo de Bush ya se fue. Que Obama y Mahmud ahora son amigos, que la gente baila y como ahora todos somos hermanos, no importa nuestra religión, por fin ha llegado la paz mundial.

Estoy procurando no llorar al teclear esta pequeña crónica de la inocencia perdida a la que retorno gracias a Claudio. No lloro por él, sino por todos los que vivimos esclavos de estos cinco sentidos que todos los días nos envuelven en las trampas de lo externo y lo aparente. ¿Es Claudio un mal lector o simplemente logra escapar de las maquinadas mentiras mediáticas para atreverse a crear su propio noticiero, aunque el choque con la realidad sea igual de abrupto y cruel que el que recibimos los demás con las versiones del mundo de AP, Reuters o EFE?

No digo CNN porque a esa quién le cree.

Claudio por lo menos tiene una gran ventaja: es consciente de que le hace falta un sentido, uno que otros manifiestan tener. Si le falta uno puede faltarle dos, o tres, ¡muchos más! No para de buscar sentidos: los busca en sus musas, en esas confusas ideas de Dios, en sus preguntas, en ese mundo feliz que se atreve ahora a confeccionar.

¿Acaso nos sentimos libres de hacer lo mismo? ¿Somos conscientes de esos otros sentidos? Y a todo esto, ¿por qué no es posible la paz mundial?

¿No seremos nosotros los verdaderos sordos?

Me rendí entonces a su verdad. Le contesté a Claudio un "Sí, tienes razón" afirmando con la cabeza.
Desde aquel día mi corazón ha aumentado su promedio de 54 a 65 latidos por minuto.
Gracias Claudio.

martes, 11 de noviembre de 2008

Sueño lobato

A continuación transcribo el primero de una serie de sueños que estoy recogiendo para estudiar la narración del mundo onírico. Como en toda transcripción traté de guardar la sintaxis y el ritmo de la narración de la manera más fidedigna posible a su dimensión oral. Se aceptan voluntarios.

En un principio yo me veía en una ciudad. La ciudad estaba totalmente urbanizada: todo era cemento, las casas muy bonitas… y era de noche. Yo me sentía cómodo en ese lugar… y en ese momento, aparece un lobo. Pero el lobo yo lo ví a cierta distancia de mí.

De repente en el sueño, yo estoy en la selva, o en un bosque, o en la jungla. Y desde donde yo estoy, puedo ver la ciudad al otro lado. Yo estoy como en una colina y puedo ver la ciudad en el fondo.
Entonces yo empiezo a correr hacia la ciudad, y a medida que voy corriendo hacia la ciudad me voy quedando sin ropa, hasta quedar completamente desnudo, yo voy corriendo completamente desnudo. En ese momento, veo a mi lado, y veo a un lobo corriendo conmigo a la misma velocidad. Pero yo no sentía miedo, al contrario, me sentía feliz de que él estuviera corriendo conmigo; y los dos seguimos corriendo, y me desperté. Nunca llegué a la ciudad. Me desperté en el momento (en el) que los dos vamos corriendo: el lobo y yo, pero ya yo iba totalmente desnudo.

Nota: Los ( ) cierran elementos agregados por la transcriptora.

miércoles, 5 de noviembre de 2008

Aire

Aire I

- ¡Escucha a Jesucristo que él es el único, el verdadero, el…! -
Megáfono al hombro, el hombre no paraba de desgalillarse en la Plaza de Santa Anta. Los eternos durmientes de las bancas centenarias ni se inmutaban ante la advertencia. Yo tampoco. Estaba sentada en un borde de la plaza, callada, a la sombra de uno de sus frondosos árboles, esperando a que un viejito, cabizbajo y sereno, culminara de lustrar mis zapatos cansados ya del suelo y del agua, tan gastados como su lustrador.
- ¡Jesucristo es el único que tiene poder! ¡Sí! ¡Él es tan poderoso que si a él le da la gana nos quita el aire! ¡Y nos morimos todos! –
- ¡Jo! ¡Qué malo es ese Jesucristo! – Lo pensé ya un poco enojada, mareada por esos gritos en mis oídos acalorados por un mediodía húmedo y pegajoso.
De pronto, esa cabeza parlante lanzó una máxima inesperada:
- ¡Y sin aire usted se muere, porque en el aire está la vida! –
El monólogo continuó. No sé cómo. No importaba mucho. Sentí alegría pero a la vez tristeza, al descubrir cómo se puede estar tan cerca de la verdad, lanzarla al viento y no darse cuenta. Pobre pastor.
- En el aire está la vida… la vida está en el aire… -
- ¡Adoremos el aire, pues! -

Aire II

Increíble. A esta hora de agobio y de hambre, de esperanzas en negro y de mentes en blanco, el pastor improvisado de Santa Ana parece no detener su trance. Parafrasea la Biblia de tal forma que lo convence a uno de estar escuchando frases pertenecientes a otro espacio en otro tiempo, con otras leyes físicas y en compañía de otros locos.
Sólo me conecta al aquí y al ahora la presión firme de las plantas de mis pies sobre los ladrillos del suelo… y el aire. Sí, el aire: elemento vital y digno de adoración. Desde que fui tocada por las palabras del pastor, el aire ya no me sabe tan denso, aunque en su búsqueda saboree también vapor de agua y sucio urbano.
No puedo evitar ahora levantar la cabeza y me perderme un rato en los rayos del mediodía que caen sobre mis cerradas pupilas. Así, muy iluminada y penetrada en destellos, respiro por unos segundos el fresco aliento de las hojas de los árboles de la plaza: titilantes, alegres, los lamentos de la Plaza de Santa Ana encuentran en ellas consuelo eterno a la melancolía y al olvido.
Y pienso calmadamente, oyendo cada una de mis inspiraciones pasar por mi pecho:
- Adoremos el aire. Adoremos el aire –
- Uhm… -
- ¿Y si mejor lo escuchamos? –

Y un fuerte viento bailoteó entre las hojas.

jueves, 23 de octubre de 2008

El acceso a la luz exige...


El acceso a la luz exige
la apertura de muchas puertas
la ruptura de muchos barrotes
el salto de muchas cercas
el toque de muchos timbres
la maldición de muchas viejas
la persecución de muchos perros

El acceso a la luz exige
la exploración de muchos pasadizos
vecinos y propios, bellos y prohibidos
jugar en ellos con manos sucias
y con lodo avivar el blanco de sus paredes.

El acceso a la luz exige
el ventoso baile de hojas fértiles
con ardientes rayos de sol:
danza frenética y sagrada de destellos mágicos
que nos abren el camino
mientras nos lastiman la vista.

El acceso a la luz exige
El completo manejo de la sombra.

viernes, 17 de octubre de 2008

¡Gracias General!

Corre 1980 y me deleito con las imágenes institucionales que ruedan en nuestra tele de tubo que ya se calentó:

"Ehhhh uoooh, en cada rancho un foco..." Clin clin clin clin...

Y en agudo tono suena una guitarrita interiorana en un clin clin clin que me hace saltar y girar. Me perplejo con la propaganda del IRHE y sus cuchillas Caterpillar (la mamá del tonkita de mi hermano) abriendo caminos en campos sinuosos de verdes explosivos y campesinos alegres.

- ¿En cada rancho un foco? O sea que los ranchos sólo tienen un foco? -
- ¡No oye alelaaa! que ahora la luz llega a todos los pueblitos por allá metíos', no como cuando taba' chiquito que se estudiaba a punta de guaricha porque la luz era un lujo. Y todo gracias al General que fue el que impulsó las hidroeléctricas. Sino, ¡ñángara! - Me explica papá.
- Hidro, hidro... ¿qué? Uhm... ah ya. -

- El General de división Omar Torrijos, dirige este Proceso Revolucionario... - La tele sigue con unas imágenes maravillosas de una niña en bata blanca jugando con un tubo de ensayo. Se vé divertida esa cosa.

- Laboratorios para todas las escuelas públicas - La voz de la tele me sigue deslumbrando.

- ¡Ayyyy! ¡Yo también quiero hacer experimentos! -

- ¡Ah! Pero ahora es que las escuelas tienen laboratorios y eso gracias al General, no como antes que aquí sólo estudiaban los ricos y no les importaba un caraj... -

- Uhm... Ah ya -
No oigo más a papá. Se ha caído de la mesa una foto en blanco y negro de un pueblo, tan polvoriento como la caja de recordatorios de mi bautismo. Ese pueblo, si se le puede llamar pueblo, luce apenas unas cuantas casitas, una cantina y una iglesia, ordenadas a lo largo de un camino mal cortado y lodoso. (¿Qué más pedirle a un pueblo?)
- Antes las fotos no tenían color, ¿Verdad? -
- Es que antes no habían fotos a color y las pocas cámaras que las tomaban eran muy caras. -

- Ah pero ahora no -

- Claro que no, oye -

- Ah ya... -


- ... -

- Uhm... (me rasco la nuca) -

- ... -


- ¿Y eso también es gracias al General? -

martes, 7 de octubre de 2008

Memoria in Voluntaria

No me acuerdo bien de tu rostro
pero sí de tus manos.

Se deslizan sedosamente por mis hombros
cada vez que quiero
con solo cerrar los ojos.

Prueba infalible
de que puedo confiar en ti.

Una lección tanguera (Bohemia aplicada a la vida 300a)


Siete o nueve palabras conjuraron
con "la vergüenza de haber sido
y el dolor de ya no ser".

Como buenos brujos
(y que aún suelen ser)
los antiguos bohemios de Buenos Aires
apostaron por los premios "Cuesta Abajo"
llorando alegremente ese tiempo viejo
que nunca volverá...

¡a menos de que guardes esas fotos históricas firmadas por Carlitos!

Y así, en aquel entonces
los últimos fueron los primeros.
(¡Claro, si iban cuesta abajo!)

¡Y hay quienes no creen en la sabiduría del tango!