martes, 27 de diciembre de 2011
viernes, 21 de octubre de 2011
Despertar para seguir soñando
viernes, 16 de septiembre de 2011
Alimento
sábado, 20 de agosto de 2011
In memoriam
domingo, 31 de julio de 2011
Un ave que se va con cada viaje
Por lo general estas aves amanecen sin vida, heladas como la indiferencia del mundo a su muerte, tiesas, duras, casi como piedra, sin muestras de picadura o mordedura mortal. Tampoco mueren a escondidas. Siempre yacen donde se les pueda ver temprano en la mañana, como el saludo de la muerte que no llegó a casa.
También he tenido las protagonistas de un accidente, inesperado hasta para la mente más volátil. Un coco que les cae encima, o quizás una rama, justamente la más fuerte del árbol o arbusto en cuestión, o un mango bien calibrado a la perfección para el golpe, aniquilan la existencia del ave escogida para lo que en mi casa se ha conocido por generaciones como "El Sacrificio."
Nunca me ha gustado la idea de matar un animal para un beneficio humano que no considero necesario. Apenas pude me hice vegetariana y rechazaba sin discusión toda práctica religiosa donde se sacrificara un animal. Hay sin embargo un principio de sabiduría en estas prácticas antiguas que debo reconocer y que luego el tiempo me ha aleccionado: el sacrificio existe, en la naturaleza y en la cultura. Tiene un sentido que sólo la alquimia me ha ayudado a encontrarle sentido. Humano o animal, sacrificio es sacrificio.
La ley de correspondencia se aplica sin chistear al perder una de mis queridas criaturas con cada vuelo que emprendo. La lógica popular de mis abuelas sentencia que el animal sacrificado ha dado su vida para que el humano sobreviva ante un peligro. Es evidente que montarse en un avión siempre implica algún riesgo. Pero de tener razón mis ancestras... ¿Será que suelo estar al borde de la muerte? Pero eso no era lo que más me perturbaba. Crecí con la tristeza de pensar que un inocente animal tuviera que atrapar "la cosa mala" a la que estaba destinada.
Hoy esa tristeza se ha disipado, y ha sido gracias a un 'momento privilegiado', de esos que se tiene a veces, para llegar a ser uno con los principios básicos de la vida. Mis aves y sus extrañas muertes me han enseñado que el rito del sacrificio sólo tiene valor cuando es voluntario, cuando Algo te muestra que el hecho no fue en vano, cuando el animal busca inexplicablemente su propia muerte o extraña desaparición. Cierto o no, de lo que sí estoy convencida es que al igual que en el amor las energías no pueden ser tomadas sino dadas, pensando que el bien que se canjea es superior en todas las estructuras del ser. Los animales quizás no lo puedan pensar, pero seguramente lo pueden sentir. La vida en pro de la vida. No le encuentro otra explicación.
Hoy algo de mi tristeza ha volado. Una codorniz se ha escapado de su jaula, una hembrita muy bella, volando como nunca antes lo había mostrado, y ha desaparecido entre la madreselva que esconde la casa de la bruja de mi vecina. No la estoy ofendiendo, es bruja de verdad. Si no me creen vengan y comprúébenlo si así lo desean.
Al tiempo que esto pasaba en la soledad del patio de mi casa, una persona muy querida por esta voz se preparaba para tomar un avión y charlar hombro a hombro con las nubes por primera vez en su vida. ¿Coincidencia? Quizá nunca lo sepa. Sólo sé que las aves perciben mucho más que comida y calor, y que su sacrificio, también digo 'quizás' sea tan amoroso que no les importa que estas maravillas ocurran a diario y que no nos demos cuenta.
miércoles, 20 de julio de 2011
Frase anti didáctica
Me lo acaba de dictar un duende.
No lo dejes perder.
A
L a
G loria
O riginal
lunes, 4 de julio de 2011
Ensayo de canción infantil a la que le falta música
No quiero ser la foto de la prensa
ni de la tele exclusividad
porque no hay nada en la paila de mamá.
Quiero pan, quiero amor, quiero paz.
No quiero que a mi hermano en la escuela
le digan que no es bueno
por sólo preguntar
que lo regañen por no pensar igual.
Quiero pan, quiero amor, quiero paz.
¡No quiero votos! ¿Eso con qué se come?
tampoco bolsas de una tal Nueva York
yo sé de risas, de juegos y colores
y cómo tú
sólo quiero ser feliz.
Tampoco quiero que a ti mi amigo
te duela la pancita por no desayunar
ni el corazón ante tanta crueldad.
Quiero pan, quiero amor, quiero paz.
Quiero pan, quiero amor, quiero paz.
Quiero pan, quiero amor, quiero paz.
jueves, 23 de junio de 2011
Estados
lunes, 13 de junio de 2011
Estar
el después es una ilusión.
El tiempo juega a favor de los que son estando
y nada más.
Llamarle a la cama "lecho de muerte" es redundante.
Los que estamos sabemos que abrir los ojos
cada mañana
es un milagro escondido.
Hoy sucedió, estoy aquí.
Mañana no importa pues no lo sé.
Y tú, ¿Estás?
O eres de los que prefiere decir
"Estaré."
lunes, 6 de junio de 2011
Esperanza
Mi vientre habla por los que no pudieron escoger, y yo lo escuché.
Tú tendrás el deseo de vivir y yo lo agradeceré, porque mi vida es la tuya como del destino los astros, los mismos que me devuelven la sangre para llevarte a pasear algún día... algún día.
miércoles, 25 de mayo de 2011
Malgusto
hasta que me estropearon la fantasía con los morados faciales de Bin Laden.
En todo caso, un photoshop de pacotilla es menos runcho que "fue tirado al mar".
Quédate con la masa CNN. Yo me quedo con El Cuco.
miércoles, 18 de mayo de 2011
Dedicado al lugar que me vio nacer
y al soñar calma llantos de niños sin-por-qué lanzados al mundo.
Este Elefante Blanco, al igual que los animalitos buenos, necesita dormir, soñar
y correr en lo más hondo del deseo mueto
jugar con su trompa en el lodo de la miseria
y sacar del fango a hombres y mujeres seducidos por las suaves delicias de la muerte.
¡Qué grande es abrir las piernas y parir a los héroes de la Patria!
El Elefante lo sabe, tiene memoria
y por eso lo quieren lejos.
Al Elefante Blanco lo acusan de ladrón
de espacio, de inversiones, de progreso
y de otros espejitos más.
¡Tontos! ¿No reconocen a un ladrón fino?
acúsenlo por robarle niños a los mundos invisibles
y vestirlos de piel olorosa y fresca
fresca de la vida que brota sin permiso
fresca de la vida que el dólar niega.
Si el Elefante Blanco despierta un día
y se pierde en La Ciudad del Nomeacuerdo
correrá aterrado junto al Unicornio Azul
tras el mar que le fue arrebatado a sus hijos.
lunes, 9 de mayo de 2011
Escrito para la memoria colectiva de Otramérica en homenaje a Raul Leis (Q.E.P.D.)
La misa de Bin Laden… Pensé que era broma pero no. El rostro del taxista sí expresaba una interrogante sobre el personaje que debía estar protagonizando la misa a la que no podíamos llegar sobre ruedas. No sé cómo pasó pero lo que pensé me iba a provocar un gran disgusto de pronto se volvió risas en mi cabeza. Fue la lluvia, sí, seguramente fue ella cuando corría por un par de cuadras hacia la iglesia la que tiró una carcajada y me susurró al oído: “Qué le hubiera dicho Raúl Leis a este ‘man’”. Maestra vida camará…
Ahora que lo pienso, habría creado una historia delirante de taxis marcianos y de lluvias arcoiris, de esas que no se creen pero que pasan, y pasan porque hay seres humanos que logran ver a esos taxistas y a esas gotas de lluvia mágicas. Y Raúl era una de ellas. No había que realizar grandes esfuerzos para reconocer eso especial que encerraba su presencia donde quiera que Leis estuviera.
Seguramente la lluvia del cuatro de mayo venía de la universidad al igual que Raúl, porque me empapó de recuerdos que chorrearon mi cuerpo de buenos cafés en el Copy’s, de incontables tertulias en la mesa de Alexander y del poeta Jiménez, de los muchos encuentros y debates abiertos sobre los problemas nacionales, de los homenajes a héroes pasados, de los panfletos a repartir contra el CMA, el TLC o el FMI, de la inolvidable muestra de Caminos del Maíz, de los homenajes a las etnias en el INAC y tantas otras bellezas en las que Leis siempre estaba presente. Era alguien que siempre se sabía que andaba “por allí” y creo que es por eso que me cuesta asumir que se ha ido.
Ya en la iglesia la tristeza se tornó de un color distinto. Los matices del dolor se fueron diversificando a medida que me topaba con amigos y acompañantes de toda mi vida, todas y todos juntos allí, en torno al cuerpo ya sin vida de Leis. No hay otra explicación: es el amor, como lo enfatizó su viuda, lo que alejó a este sepelio de un cuadro de lamentos. Despedimos a un defensor de los derechos humanos justamente cuando había que salir directamente hacia la defensa frontal de causas urgentes. En mi caso y en el de los compañeros de El Colectivo, nos esperaba llevar a cabo una conferencia contra la construcción de una abominable torre de Babel construida con plata del pueblo. Y así como nosotros otros amigos salían a preparar sus talleres artísticos, a redactar comunicados contra la minería, a retomar sus trabajos comunales en comarcas y áreas campesinas y si sigo la lista este texto se hace interminable.
Despedir a Raúl Leis no fue asistir a un sepelio más. Fue la concretización de un sentido de unidad que muchas veces no alimentamos y que es tan necesario para seguir adelante. Si el hombre es lo que ama, como canta Cabral, yo diría que Leis se fue para hacerse un Todo con lo más amado por él: la gente, aunque algunos lo confundan con Bin Laden..
jueves, 7 de abril de 2011
lunes, 14 de marzo de 2011
7.5
7.5. Y sigue bajando...
martes, 22 de febrero de 2011
No pases cuando esto pase.
en nombre del tirano que cortó tus sueños
y encima digas 'gracias'
por 'donarte' el derecho a vivir
'como Dios manda'
'hecho y derecho'
y más inflexible que el puto Gobierno
Y comas arena y cal para poder sentirte humano
cuando antes te corrompías entre café y naranjas.
Te acordarás de este poema
decrépito como la vida misma
como el "te quiero" que nunca llegó
o que llegó tarde hasta a su propio entierro.
Pensamientos sueltos sobre el miedo
¿Por qué tantos defienden el derecho de nacer y algunos cuantos el derecho de morir? ¿Da tanto miedo la libertad?
Al Miedo le da tanto miedo el miedo que se aguanta a los miedosos pa' que lo carguen. ¡Y cómo hay mulas por allí!
"¿Quién dijo 'miedo'?"... un miedoso.
No me da miedo el miedo, sino los miedosos que me lo presentaron.
Pronto más miedos y otros de sus primos inútiles.
lunes, 11 de octubre de 2010
Deshojada
Por el tiempo que muere alegremente en las manecillas de mi reloj
Por los cantos de esos niños que aún no les quema el sol
Por las aguas que agonizan en esa Mancha Oscura de mis adentros
Por la voz que se pierde en la locura colectiva
Por el rojo de esa sangre que sabe a lamento
Por el signo de un beso
Por lo inevitable
Por los sueños
Por lo amado
Por ti
Y por mí, cuando te tengo adentro.
