¿Paraíso fiscal?
¡Yo qué sé!
Yo conozco de otros paraísos
Yo conozco del gesto amable de una vendedora de chichas en la esquina de mi facultad.
Del olor fresco e inocente de mi ser amado.
Del ronroneo de los cocuyos para Semana Santa.
Del rostro infantil de un librero, golpeado por recuerdos de combates sandinistas.
Yo sé de todas las sonrisas lanzadas al viento por los vendedores de verduras.
Del color del maíz y de la piña.
De la intriga duendecina de los niños naso ante el ojo de una cámara.
Del fantasma de Camilo Rodriguez que no le teme a las balas de El Chorrillo.
De esa "casa pobre casa grande"
De los ojos profundos de Eliseo cuando teme haber perdido la batalla por su pueblo.
De la voz triste de mi papá cuando canta "Guitarra, no suenes así".
Yo no sé nada de paraísos fiscales.
Yo sólo sé de las yerbas mágicas
de los pájaros
de los amigos
de las manos
y de los abrazos
que curan mis dolores.
Y esto, todo esto
es panameño.
¡PANAMEÑO!
Ya Europa, ya no me preguntes si Panamá es un paraíso fiscal
Ya te lo gritó un francés hace mucho tiempo y no aprendiste:
"Lo escencial es invisible a los ojos"