viernes, 21 de mayo de 2010

Viajes K

He oido decir que cada partida se lleva a una persona para siempre porque la que regresa no es la misma. Y yo he partido ya varias veces.
Ahora, luego de muchas lágrimas y muchas sonrisas derramadas en aeropuertos y terminales de buses, trenes, metros y barcos, lo pienso, me sonrio y me atrevo a decir: "Esto es muy cierto, y no tanto". Cierto en la diacronía de una humanidad que se asume efímera, y falso en la escencia misma del ser.
Se dice que cada experiencia sensorial transforma tu visión del mundo y cómo lo interpretas: un nuevo perfume, un tono amable de voz, la compañía inexplicable de un ser invisible, el roce de la compañía visible que no necesita explicación, un modelo curioso de automóvil, el sonido de las sirenas, la noción de espera para comprar un pedazo de pan, el murmullo de los ríos. Cada uno de los detalles de la vida que forman, como predicaba Bretón, el alimento destinado a enriquecer el mundo de los sueños, porque según él es en ese mundo donde realmente somos.
Cierto o no, lo único que puedo asegurar de mis viajes K es que me han mostrado una diversidad de mundos con acentos, banderas y sabores diferentes, y todo para saltar al cambio más hermoso y a la vez el más peligroso de todos los que he conocido: Ver varios colores para distinguir ese gran Arco-Iris donde me conecto nuevamente con el blanco tímido que reúne, en sí, toda la belleza del espectro crómático.
Ahora que la vida me ha mostrado bastante de su sabor natural y que la muerte se ha atrevido a coquetear conmigo, me atrevo a mirar con los ojos cerrados, hacia adentro, donde ahora debo viajar.
Es quizás una de las más grandes paradojas de la vida: vivir cada día para morir un poco y recordar AQUELLO por lo que soy, o para ser más justa(en justicia y en precisión), lo que somos. Quien se crea UNO negando el DOS, el TRES o el INFINITO queda siendo NADA.
¿Qué sería entonces un viaje K? Sólo tengo una palabra: Un viaje del recuerdo.
Tal como me lo hace ver un amigo con cierta frecuencia: que la palabra recordar viene del latín ri cordis, que significa "volver a pasar por el corazón". No hay viaje más rico ni necesario. Si vivimos y morimos por un primer y un último latido, entonces TODO está dicho. El vuelo nos espera. Única maleta necesaria: una relación abierta con la vida, vacía de prisas y llena de mucho amor.

sábado, 8 de mayo de 2010

Sigo aquí

... y desperté, ilesa y tranquila. Lo más inexplicable de un momento inexplicable es cómo te siembra certitudes: si todavía sigo aquí es por alguna razón, o sinrazón.

miércoles, 5 de mayo de 2010

Alegría


Pienso en ti
y es como entrar en un cuadro de Chagal
y entre murmullos las hojas desnudan tu sonido en mi pelo.
ah...
La paleta de El Pintor cada vez más intensa
baile de colores donde me diluyo
en los más inesperados matices.

Eres como la alegría
y me entrelazo a tus piernas
para no perder la dirección
hacia El Lago
donde ninfas y hadas nos esperan.

(Cuadro: El sol rojo de Marc Chagal)

martes, 13 de abril de 2010

De esas cosas maravillosamente inentendibles


Hay recuerdos de la infancia que no se dejan abandonar en la ambigüedad y el desprecio de las 'cosas de la gente grande'. Algunos recuerdos son muy fluidos y alegres. Otros no tantos.

Los hay de un tipo algo especial. Esos que te alimentan de dudas y de misterios por el resto de tu vida. Una canción más nunca escuchada, un amiguito que te invita al bosque, un olor que se deja tocar por tus manos invisibles, una caricia en tu pelo, una casa a la que nunca se vuelve.

Todos pensamientos obligados a dormir en la rama de lo subjetivo para no preguntarnos si alguna vez vivimos esas maravillas en este o en otro mundo. La dureza de la vida nos obliga a contestar un firme y consistente 'no'. Lo que la vida no nos dice es cómo esas realidades nos sacuden el mundo 'de a de veras'. Y no todas las sacudidas tienen que ser amables. Algunas han demostrado ser muy violentas.

Yo tengo varios de esos recuerdos, pero éste ha pisado tierra, con una fuerza tal, que me empuja sin parar a los adentros con sólo cerrar los ojos, y a veces, sin garantía alguna de regreso.

Y todo ha ocurrido porque sí, porque el encuentro con un pasado que nunca pasó no puede ser otra cosa que un eterno presente.

O si no, ¿cómo me explico y le explico a ustedes, que en la 17 bis de la calle Pavée de Paris se encuentra una librería que 'ya había visitado', hace ya mucho tiempo, cuando mis pensamientos no se encerraban tan fácilmente en lengua de mi madre? ¿Cómo explico ese escalofrío tembloroso de mi piel al encontrarme frente a frente con este lugar en una de esas noches frías y húmedas de invierno en las que vagaba sin rumbo fijo, en una ciudad extranjera, y hasta hace sólo un par de años desconocida para esta niña del nuevo mundo?

¿Cómo explico ese olor de vejez y de adentros. Cómo explico la melancolía de la madera que sostiene sus 3 pisos, el pavimento de ladrillos ancestrales que conserva su interior, el sabor a cueva decadente. El nombre mismo de la librería: Mona Lisait, con esa Gioconda enverdecida y brujeril. Y todavía aún más inexplicable: cómo explico la corriente alterna que entraba por mis pies con sólo pisar suavemente los adoquines del piso, como si la tierra me hablara, como si me conectara a ese lugar y a otro, otro al que quizás me falte ir? ¿Cómo le hago? La lengua no me es suficiente.

Hubo sin embargo algo que no encontré, y fue un libro, uno que se supone debía estar allí y que encierra en alguna de sus páginas la imegen un grito de terror. El grito de una figura humana sin ojos y sin lengua. Una figura hecha de angustia y que recuerdo a medias, porque al parecer el miedo que me produce es tal, que mi mente no me deja detallarla, como si la censura sensorial fuera irremediablemente necesaria.

¿Por qué no encontré ese fantasma de horror en la Mona Lisait del número 17 bis de la calle Pavée de París, encuentro per se extraordinario, si su presencia en mi mente está ligada a ese lugar? ¿Será que ya no está allí? ¿Será que simplemente ya no lo veo? Ahora que lo pienso no recuerdo ni el grito. Sólo recuerdo que alguna vez gritó.

Recuerdos que aterrizan alguna vez, o con los que tienes una cita inesperada al reencuentro de una misión cumplida. De esas cosas maravillosamente inentendibles.

miércoles, 7 de abril de 2010

Inquietud demente para antes de dormir.

De abrazar la teoría masa=energía de Einstein, podríamos pensar en la posibilidad de convertir un cuerpo humano promedio en energía pura, y con ello ser capaces de fabricar treinta bombas de hidrógeno señalan algunos expertos.

¿Y si esta fuerza la pensáramos bajo la eternísima batalla de Eros y Thanatos e invirtiéramos la relación... ¿Qué pasaría?

Si la energía de un solo cuerpo humano puede destruir varias veces la humanidad en su totalidad, ¿no sería este mismo cuerpo capaz de transformar la energía de todos los que aquí estamos? ¿De acelerarnos hacia otros portones de la existencia?

Un sólo cuerpo. Sólo uno.

¿Qué estamos esperando?

miércoles, 17 de febrero de 2010

No me pregunten pendejadas

¿Paraíso fiscal?

¡Yo qué sé!
Yo conozco de otros paraísos

Yo conozco del gesto amable de una vendedora de chichas en la esquina de mi facultad.
Del olor fresco e inocente de mi ser amado.
Del ronroneo de los cocuyos para Semana Santa.
Del rostro infantil de un librero, golpeado por recuerdos de combates sandinistas.

Yo sé de todas las sonrisas lanzadas al viento por los vendedores de verduras.
Del color del maíz y de la piña.
De la intriga duendecina de los niños naso ante el ojo de una cámara.
Del fantasma de Camilo Rodriguez que no le teme a las balas de El Chorrillo.
De esa "casa pobre casa grande"
De los ojos profundos de Eliseo cuando teme haber perdido la batalla por su pueblo.
De la voz triste de mi papá cuando canta "Guitarra, no suenes así".

Yo no sé nada de paraísos fiscales.
Yo sólo sé de las yerbas mágicas
de los pájaros
de los amigos
de las manos
y de los abrazos
que curan mis dolores.

Y esto, todo esto
es panameño.
¡PANAMEÑO!

Ya Europa, ya no me preguntes si Panamá es un paraíso fiscal
Ya te lo gritó un francés hace mucho tiempo y no aprendiste:
"Lo escencial es invisible a los ojos"

sábado, 6 de febrero de 2010

Mi dulce contradicción

París, como todo lo que se ama
nunca se repite

Las campanas de Notre Dame
La paloma encrispada de frío
la tímida sonrisa del vendedor de flores en la estación de Opéra
las tristes siluetas que depositan sus penas tomadas de la mano bajo el murmullo del Sena
el ring-ring de una inocente bicicleta
la mirada distante del viejo pescador que no pesca nada bajo el Pont Neuf
La esperanza caída bajo los párpados de un viejo vendedor de libros viejos

Y el viento
el dulce viento
me acaricia otra vez al traerme voces lejanas
y otra vez me grita
una y otra vez
que cada día
como todo lo amado
es una primera vez

París, como todo lo que amo
nunca se repite
una y otra vez


Dedicada a mi criatura mágica, una y otra vez

jueves, 4 de febrero de 2010

Escritura automática II

HOY LE DI PECHO A MI INOCENCIA PARA NO OLVIDAR QUE EL BOSQUE ME ESPERA. PARA SENTIR QUE TU ALEGRÍA ES LA MÍA Y FINALMENTE DE TODAS LAS CRIATURAS.

HOY LANCÉ MI LLAMADO AL VIENTO
Y VINISTE TÚ
O AL MENOS EL QUE SIEMPRE ME ACOMPAÑA.

CERRASTE MIS OJOS
Y EMPECÉ A VER.

Hoy salió el sol en París

En la ciudad de lo no-dicho
el sol cae suavemente sobre la tristeza
de la palabra a-penas susurrada.

Vale la pena caminar cuando el sol visita París
un poeta menos se suicida
y una lágrima más se evapora en sonrisa.

Hoy salió el sol en París
miro hacia las edificios lánguidos y me acuerdo
que vale la pena vivir
por cada historia de amor
que hay detrás de esas ventanas.

Hoy salió el sol en París.
Sé que alguien me ama.

martes, 13 de octubre de 2009

Voces que se hacen escuchar

La cámara, ingeniosa ladrona de momentos, me acompaña en mis fechorías cuando quiero entre forma e imagen desafiar lo inexorable de un momento.
La imagen habla. Su voz se abre sin miedo a un click que perpetúa las más variadas ansias, los más cautivadores gestos, y las más profundas fuerzas vitales que moran sin temor a lo interno de todo ser humano.
Me atreví ayer, 12 de octubre, a capturar algunas de estas voces. Ahora será un placer compartirla con todos ustedes.
Que la gran VOZ los bendiga

viernes, 25 de septiembre de 2009

Tarot contra las letras púdicas

Es este mismo cochino Mundo
de manzanas pecadoras, de Marías y de Pandoras
de exigencias siliconeadas y de frases con-fusionadas
este mismo Mundo de bajos salarios y de posiciones de relevo
para las dueñas de la Copa

(Esa carta que todos quieren)

es el mismo cochino Mundo que ahora me exige revelar un tal punto G
cuando desde niña me ha prohibido hablar de la A de mis sentidos
y gritar la K de mi nombre
y explorar la X hasta llegar a La Rueda de la Fortuna que me abre las puertas al infinito.

No me da la gana de cantarle al Mundo mi abecedario.
Que lo descifre El Mago.

Quisiera ser libre...

... sin hacerme esclava del propio deseo.

Porque todo propósito tiene un
F
I
N

A todos esos que quieren salvarme:

Hasta donde me da la memoria histórica, entendiendo que se ha matado más en nombre de Dios que de cualquier diablico sucio.

¿Seré bruta o qué???

lunes, 24 de agosto de 2009

Movilización Indígena, Campesina y Popular

Nosotras y nosotros -indigenas, campesinos y sectores populares, afectados por los proyectos transnacionales (minería, hidroeléctrica, turismo) y propietarios latifundistas e instituciones de estado panameño-, caminamos y luchamos "por el Derecho a la existencia de los pueblos originarios y campesinos en sus comunidades y territorios ancestrales con justicia social".

Desde el día 17 de septiembre marchamos desde la comunidad de Quebrada Guabo, distrito de Nole Duima de la Comarca Ngäbe Bukle, hasta llegar a la ciudad capital alrededor el día 30 de septiembre. Son 370 kilómetros bajo sol y lluvia para exigir nuestros derechos y buscar un modelo de desarrollo alterno que respete a los pueblos, a sus culturas y a sus territorios.
ver mapa de la caminata en:

http://maps.google.es/maps/ms?ie=UTF8&hl=es&source=embed&msa=0&msid=113418755674028654826.000471d26af262cabdf64&ll=8.537981,-80.782127&spn=22.029856,38.891602&z=5

Para mayor información y/o agregarse a una lista de correo de convocatoria y otras acciones concretas escriban a:

guerracelio@yahoo.com
paco@otramerica.com

POR FAVOR DEJEN SUS COMENTARIOS Y ESTÉN PENDIENTES. ESTA LUCHA ES DE TODOS

martes, 12 de mayo de 2009

La mejor forma de volver

"Aquí puedes quedarte, todo lo que quieras
no hay nada que temer
nadie que pueda lastimarte.
Aquí se vive eternamente
y en paz."

A veces me pregunto por qué volví
por qué abandoné esas caricias
las olas susurrantes
aquel mundo silencioso
de la palabra callada
y la muerte vivida.

Ese lugar de ninguna parte
inmensamente oscuro y lejano
donde una vez fui feliz.

Será para volver de a poco
con cada uno de estos versos.

Será porque esta vez no he de hacer el viaje sola.

jueves, 23 de abril de 2009

Barraza en mi recuerdo III

Estoy triste.

Ese caserón de verde corroido llega a mí por el goteo de una memoria húmeda, escurridiza, derramándose por los poros invisibles de mi mente.

Yo otra vez, una 'yo' de manitas tiernas, intento llegar al primer alto de esa casa de madera, que como todas las de El Chorrillo convertían la incertidumbre en aventura. Escucho consecutivos chirridos de tablones enfermos. Su crujido bajo la suela de mis zapatitos blancos amenaza con hacerme caer a un vacío no tan vacío. Pero no tengo miedo. Ante una posible tragedia, la alfombra de hongos y líquenes que crece sin pudor debajo de las escaleras me esperaría dulcemente. ¡Qué alegría!

Con la acogida y la falsa vergüenza de un vientre materno, así recuerdo la humedad de aquel patio interior, limoso verde del verde olivo más olivo, cómo sólo mis manitas pudieron alguna vez tocar. Porque sí: yo toqué ese verde. Tan niña, tan dulce, y sin embargo lo hice. Lo toqué, lo respiré. Era el color de una revolución que no pasó del sueño. ¡Pero cómo pinta ese verde, Jung! Cómo pinta y cómo habla, como un compañerito de juegos que te quiere y a la vez te desafía.

Arriba de esta urbana foresta me espera otra amiga: la fantasía. Hay un hombrecito de cartón bailando en el balcón al ritmo del Nacimiento de Ramiro entre pañales de tela y de ropa íntima. Ahora un rojo sangre me deslumbra, y si es por el vaivén de los imprecisos contornos del colgado, mi memoria lanza frenéticamente al Chapulín Colorado o al Hombre Araña. Ahora la memoria de mi piel me revela la verdad. Es el viento de la playita el culpable de este Van Gogh que tengo por piñata. Pero poco le importa a esta niña. ¡Yo sólo quiero reventar! Ver caer esos caramelos al piso de madera y alegrarlo con matices de colores distintos, de sabores distintos. Porque me gusta el verde, pero desde este balcón no se ve otro color.

Y sin embargo no llegan nuevos sabores a mi boca. De hecho no llega ninguno. Tampoco veo bien los colores de las pastillas. Sólo aparece entre mis manos aquel palo de escoba, el de todos los cumpleaños, eso sí, bien decoradito con papel crespón amarillo. Lo tengo con firmeza hacia arriba y eso hace que todas mis sentidos se centren en la piñata rojo sangre. La quiero tumbar, conquistar y conquistarme, ser la heroina del barrio.

Pero no recuerdo más. Alguien habrá hecho el trabajo por mí., porque hasta hoy no tengo precisamente fama de haber tumbado piñata alguna. Si tan sólo me hubiera quedado con un pedazo de ella para guardar el rojo... Quizás no era el momento de acumular tanta sangre ajena para hacerla mía... quién sabe.

Pero la casa, esa verde casa donde el viento bailaba con nuestras vidas que apenas empezaban... ¿Por qué no está más en Barraza? ¿Será que no la veo?

La primera pregunta me duele. La segunda me espanta.

Estoy triste.



martes, 14 de abril de 2009

La nota de un señor llamado Silencio

Casi a medianoche
entre el silencio deseado por los espíritus
escuché un DO sostenido
como quien tira la rabia de sus dedos al abismo.

Y la cuerda enmudeció mi cordura
enfrió mi cuerpo
pues nadie, siquiera el viento
se había acercado a tocar la guitarra.

(Basado en un hecho de mi vida... ¿real?)

jueves, 19 de marzo de 2009

Carne en el verbo

¿Quiere lucir un cuerpo espléndido?

Me pregunta al choque de ojos un anuncio con modelo rubia que disfruta falsamente de una tarde de verano.

No, no quiero lucir un cuerpo espléndido. Quiero TENER un cuerpo espléndido para hacer realidad roces de pétalos, mariposas y agua fresca; memorias táctiles de la suprema intimidad de los sueños.

Quiero tener un cuerpo para amar, no para lucir.

Será por eso que no me gustan los malls.

jueves, 12 de marzo de 2009

Conteo regresivo de una paradójica despedida

Diez marzo del año nueve, Anel Omar se empeñaba en despedir, sin apuros, a unos actores cubanos que habían colaborado con la puesta en escena de Babilonia Way of Life. Hasta casi las ocho a.m. de esa mañana, este pintor había sido un muy querido director del Instituto Nacional de Cultura, admirado y respetado por su dedicación al trabajo en una de las entidades menos tomadas en serio de este país Pro Mundi Beneficio. (Cuando alguien encuentre a Mundi, que me avise)

Lo que Anel nunca sospechó es que a eso de las siete y media, de ese día diez, quien diría adiós sería él. Estacionó su auto al frente del edificio de la Lotería y allí encontró su suerte. Murió abaleado al salir de su vehículo, en medio de un asalto al camión blindado que recogía en dólares los sueños esfumados de muchos jugadores. La fatalidad le llegó también a uno de los custodios de estas arcas móviles. Típico de estos guiones amargos. La fatalidad no suele andar sola.
La Prensa cuenta hoy que entre seis y diez actores escribieron esta macabra obra, entre autores materiales e intelectuales, y no faltó personaje que uniera el nombre de Anel Omar Rodriguez a sinonimias tan contradictorias a su trayectoria de vida como mano dura, inseguridad, maleantes, negligencia, robo, asesinato, corrupción, politiquería y hasta narcotráfico, cuando su trabajo apelaba a nombres como cultura, arte, teatro, danza, música, flores, poesía.
Es más, hasta hubo gente que recordó que el Instituto Nacional de Cultura existe. Valla milagro.
Lo único cierto de todo esto es que los cinco sentidos de Omar se apagaron en la dureza del pavimento, y con ellos, la esperanza de no menos de cuatro gatos por lograr pequeñas grandes cosas en la política cultural, por lo menos hasta las próximas elecciones.
Funcionario, artista y amigo: tres papeles que no se suelen interpretar a la vez. Pero Anel lo logró porque disfrutaba y vivía su cargo. Si cada servidor público se entregara al menos a estas dos acciones, otra canción cantaríamos, aquí y en todos lados; otra sería la obra, y otros los actores. Con su inesperada muerte, Anel Omar Rogriquez le regaló a la nación uno de esos increibles momentos en que la masa lamenta sinceramente, adversarios políticos incluidos, la desaparición física de un funcionario público.
Dentro de un par de horas enterraremos su cuerpo, y la prensa y la tele cubrirán este evento como una cuenta regresiva más. No importa, el arte no es mediático, el arte es otra cosa y Anel era un artista. El retorno a la tierra que nos da de comer es ritual necesario para trascender a ese día cero que todos soñamos, "y mañana es su continuidad" canta La Ley. Pero sólo un artista entiende de esto. Por eso se hace inmortal.
No descanses en paz, Anel. Inquieta nuestros sueños donde quiera que estés. Hálanos, patéanos, muérdenos y si te es posible despiértanos. Todos somos uno en el arte.
A tu salud.