sábado, 4 de octubre de 2008

Cuando el grito no es rentable

Tiemblo. Grito en silencio
(Maldito grito)

Escribiendo estas líneas
burlando, digo yo, al virus del momento que invade mi cuerpo
(Bendito virus)
escucho a una fémina
como yo
clamar en la radio el apoyo
económicohacia una compatriota
otra hembra... ¡como yo!
para que Panamá tenga una Latin American... olvídenlo. Me da pudor.
- "¿Qué espera? ¡Mande su chat! ¡Llame ya!" -
- "¡Panamá te necesita!" -
Cómo me duele ser hembra, varona
humana al fin
porque no muy lejos
otros gritos se apagan
en este mismo instante
en las montañas, cerca de cafetales y bananeras
niños y niñas gnobes, buglés, bri-bris
mueren de hambre en medio de una lujuriante abundancia
de peibés a la europea y neonatas mansiones turísticas
Gritos ahogados a falta de activos
¿los pasivos? ¡Sobramos!
Gritos por los que nadie llama
hasta que llegue la teletón
y nos venda la telemierda
hecha caridad.
Gritos que se ahogan por no ser "competitivos"
con las siliconas, las luces, los ídolos prefabricados
o las miserias de moda.
(Maldito espectáculo)
Y así, en la indiferencia más descarada
en este país de mentira, como tantos otros
una voz se apaga
y nace una "estrella."

Maldita constelación.

(Inspirado en La Maldición de Tomás Martín Feuillet y en un momento de profunda debilidad corporal)

martes, 23 de septiembre de 2008

De where carajo are you from???

En una clase debutante de español lengua extranjera...

- Amie, dinos ¿de dónde eres? -
- Soooy deeee Canada -
- Ajá, es decir que eres... -
- Es, soy eh...¿canadiense? -
- ¡Muy bieeen! Sí Amie. Eres canadieeeenseee. A ver... ¡Ajá!, tú, James. ¿James? -
- ¿Aaaaahhh? -
- James, ¿de dónde eres? -
- Ehhh... sorry? -
- ¿James, where are you from. Deee dooondeee eeereees?
- Ah! Yes! Eh... es eh... soy, estoy de... es, Estadoooouus Unidooous -
- ¡Muy bien! Entonces, si eres de Estados Unidos tú eeeeeeres...?
- Ahm... soy ahm... ¿Estado...Uni...Decente?-
(Silencio)
- Eh... ¡Ah, es el recreo!, pueden salir -
- Sorry? -

viernes, 19 de septiembre de 2008

Una lección sensorial



















L@s maestr@s del tacto saben bien
que sólo basta con un roce...

y una señal.


(Gracias, herman@s gnobes)

martes, 16 de septiembre de 2008

Este Blog es paradójico

Este blog recomienda otros blogs que recomiendan otros blogs que recomiendan otros blogs que recomiendan otros blogs que recomiendan otros blogs que recomiendan otros blogs...

lunes, 15 de septiembre de 2008

Tucumán: tierra de contrastes

Tucumán es una provincia argentina llena de sorpresas. En un mismo día recibí tres bienvenidas :


la inolvidable...



la tentadora...

¡y la atlética!

Abordando un phallus


"Mirándote a los ojos, juraríííía, que tienes algo nuevo que contarme..."

Pregunta

Qué hacer cuando te ha tocado el Gran Círculo de Oro
y quedas perpleja, casi sintiendo La Nada
con sentidos sin sentido
porque da igual si es tu lengua, tu sexo, tus manos o tus tímpanos
todo se aceleró en silencio
se subió al entrecejo, explotó y se hizo... ¡Nada!

Nada...

Y se te hace tarde para ir a la Universidad
y aún no llega el agua de tu casa.

viernes, 5 de septiembre de 2008

Encuentro con el Wasón

El día siguiente a la muerte de César Romero fue terrorífico. Lo recuerdo como si hubiera sido un sueño:

Bajo somnolienta de ese monótono bus suburbano, tratando de pescar algo de realidad a esas tempranas horas de la mañana, cuando de pronto me ataca La Nada. Esta vez se pintorretea de pregonero noticioso, y con su manta de periódicos me grita al oído:

- "¡El Siglo, El Siglo: SE MURIÓ EL WASÓN! -

El baile de hojas maché me roza la cara y corta mi visión, y más en ese momento en el que no conseguía aún reaccionar a los tétricos grises marrones manchados de negros polutos de la Terminal de Calidonia. Los rojos sanguinarios de la doble u del titular se derraman, resultado del contacto con alguna gota de rocío mañanero, sobre la tanga de la chica de El Siglo en su primera plana, ocultando sin tapujos los números de la lotería. ¿Estará escrito este sortilegio de mal gusto en el librito de San Cipriano que descansa eternamente en SalSiPuedes? Ni idea. Lo cierto es que no logro entender nada.

- ¿Se murió el Wasón? ¿Ah? ¿Qué? -

Tambaleo un poco hacia atrás, y entonces...

- JUA JUA JUA JUA... JE JE JE JE... JUAAA JUAAA JUAAA JUAA... -

¡Auxilio! Salta a escena otro loco, de unos cinuenta y tantos, con ojos fuera de órbita y una sobrenatural apertura maxilar. La camisa entreabierta lograba camuflajerase con el resto de los grises decadentes del resto del paisaje. De su figura humana sólo recuerdo clavículas y dientes. De otro modo hubiera pensado que las paredes y el piso habían cobrado vida, y que sólo faltaba ese culposo Corazón delator de Edgar Allan Poe para creer que nuevamente le echaba una visita onírica al inframundo.

Pero no. Lo gritos y las mofas provienen de una figura humana. Una que, como suele pasar en Calidonia, sale de la nada.

- ¡Se murió el Wasón! ¡JAJAJAJAJAJAJAJAJAJA! ¡Se murió, se murió... POR PAYASÓN! -
- ¡JIJIJIJIJI JAJAJAJAJAJAAAAAAA...! -

Y para mi sorpresa, así como para mi alivio, el poseído oyente de noticias desaparece por un conocido umbral que da hacia las barracas de San Miguel, umbral al que ninguno de mis amigos se ha atrevido a asomarse alguna vez porque no creen eso de que sea la inofensiva entrada a una fonda de comida criolla.

Hoy, ya descansada de aquel desborde fotográfico, y luego de haber visto y protagonizado otros filmes de terror, logro comprender lo entonces sucedido a aquel poseído por la noticia de El Siglo:

- Pobre loco. No sabía que por cada Wasón muerto nace otro... ¡Y lo supera! -
- ¡Hmmm...! -

Entonces mejor me cuido. Ahora que se acercan las elecciones seguro y me topo con El Acertijo.

Y ese sí que me da miedo.

viernes, 29 de agosto de 2008

La pregunta que faltaba

- ¡Cómo! -

Mi cabeza no daba crédito a lo que se me informaba desde mis oídos: En el noticiero del mediodía se decía que una joven alemana se había tirado a la Bahía de Panamá la noche anterior, como a eso de un cuarto para las once, y que había sido encontrada doce horas después por los pescadores de un barco atunero, asida a una boya y semidesnuda, cerca de Isla Flamenco ¡A cuatro millas náuticas de su punto de partida!

- ¡Ja ja! Esto prometía como mínimo un salto de endorfinas - Me dije.

Evidentemente fue la noticia del día, porque ese seis de enero a los Reyes Magos les habían negado la visa por meterse a rastafaris. Para el año que viene tendrán que invertir en Real Estate y convertirse en extranjeros decentes, hechos y derechos. Sino mis medias amanecerán tan vacías como aquel día, y ya no me doparé de chocolates y sorpresas.

Por eso, antes de que olvide a qué sabe lo inesperado, les termino el cuentito:

Salí disparada a comprar los diarios de aquel día a la caza de detalles, hechos, testimonios, lugares, nombres, todo lo que me pudiera ayudar a pintar el paisaje interior de esa singular nadadora. Salí con el alma cantando las viejas canciones de versos que creía ya perdidos. Oscilaba entre "O qué será qué será, que andam suspirando pelas alcovas" y "La vida te da sorpresas, sorpresas te da la vida, ¡Ay Dios!"... No sé, me sentía feliz, como si hubiera sido yo la loca de la historia.

Finalmente tenía la información escrita en mis manos, y efectivamente pude conocer más detalles de la chica gracias a la nota de La Prensa:

"Se trataba de Susan Shade, ciudadana alemana de 27 años de edad, quien ese mismo día había llegado a Panamá sola y se hospedaba en el hotel Covadonga, ubicado en Calidonia, confirmó el jefe de Rescates de Sinaproc, Heriberto Chávez."

-¡Ah vaya! Joven europea solitaria que se hospeda en Calidonia. ¡Qué perfil! Tan extraño como el hecho mismo...-

"Dos testigos, dijo Chávez, reportaron que la mujer leía sentada en una de las bancas de la vía, se levantó, se quitó la ropa y se tiró a lo que creía era agua, pero cayó en la arena. Se incorporó, caminó hasta el mar y empezó a nadar."

Luego de leer esta parte creí que soñaba, o que en caso contrario, comprobaba la existencia de lo Real Maravilloso. ¿Qué pensamientos tan huracanados la hicieron huir al oscuro y denso mar? La clave estaba cerca, ¡Muy cerca! La había dejado justo en esa banca...

La noticia continuó con el testimonio del tal Chávez: "Se notaba desorientada e hiperactiva... No quiso dar detalles de por qué se lanzó al mar".

-¡Claro! ¡ Pero si hay que avivar el misterio! ¡Buen texto!-
-¡Ahora sí, querido periodista, lanza esa verdad al viento, descífranos El Gran Secreto!-

Ansiosa llegué al último párrafo, y cuán grande fue mi tristeza al sólo leer:

"La Policía de Turismo, junto a un enlace de la Embajada de Alemania en nuestro país, la llevó a la sede policial para entregarle sus documentos."

Fin.

No hubo conejos ni palomas. Ni siquiera monedas detrás de la oreja. La magia había acabado. Cerré el diario, lo tiré en el sofá, volté la mirada hacia la cocina y los platos sucios me hicieron volver al mundo de la sequedad. Hasta el agua se había ido.

Ninguno de los periodistas que cubrieron la insólita noticia, ni los de la radio ni los de la prensa, y mucho menos los de la televisión, lograron encontrar la gran respuesta del por qué se había tirado semidesnuda al mar la joven y solitaria turista alemana.

Y es que para ello les faltó hacerse esa maravillosa pregunta, esa que ahora merece añadirse al cuestionario universal de Chico Buarque:

"¿Qué estaba leyendo?" O qué será qué sera...

viernes, 22 de agosto de 2008

¿Teatro de sombras o teatro en sombras?

- ¿Cuándo traerán a Panamá un teatro de sombras? - Me pregunté una vez.

- ¡Pero si aquí hay teatro de sombras! - Aseguró papá.

- ¿¡Ah sí!? - Le indagué yo - ¿Dónde?-

- Quédate en la esquina del Coca-Cola*, una noche en la que se valla la luz, como a eso de las once de la noche,

y ya verás...** -


* El Coca-Cola es un café entre calle 12 y 13 de Santa Ana. Uno de los más viejos de la ciudad..

martes, 12 de agosto de 2008

El pretérito duele


Fue seco, súbito y tiernamente cruel, el golpe que recibí detrás de la iglesia de Santa Ana la otra vez. El maleante, confiado como pocos, me apuñaleó de un modo indicativo (el más desacarado de todos), y logró su fechoría al robarme esa lágrima que guardaba tan celosamente en mi pecho, aquella que me alcoholizaba con la inocencia de un presente alucinador. Hoy, miro el letrero de La Infantil, desvaneciéndose, y ya no tengo defensas. Sufro la herida abierta de leer "calzamos generaciones" en pretérito indefinido.

Lucho entonces con la esperanza de volver por un instante a ese momento de inmensa felicidad, en la que un viejito, cabecita blanca, gatito al cuello y caminar de seda, me colocaba mis primeros zapatitos blancos, cuando mi cuerpo apenas experimentaba el desafío de la marcha por este mundo. "Éstos te harán caminar bien", me lo dijo en tiempo de bolero, bajo el compás de un momento privilegiado, y con su música sentí una comodidad que iba mucho más allá de mis pies.

Hoy no sé por qué recuerdo tan vívidamente el roce de esos dedos de leñador, firmes y dóciles al mismo tiempo, pasando ese primer zapato por mi pequeño talón, indicativo de que no me dejé arrebatar mi recuerdo. Lo retuve, lo retengo y lo defiendo. Al final el ladrón pudo borronarme algunas imágenes, como la mirada de mamá, el inmeso anaquel de madera lleno de cajas que no logro ver si llegaba hasta el techo (¡Ah, pero qué techo!), el color de los encajes de mis medias, las mujeres gritando quién sabe qué desde los patios vecinos o el color de los viejos mosaicos de tonos cantina de La Infantil. Pero el roce... aquí está. Jamás diré "Aquí estuvo" y se queda conmigo.

Saliendo victoriosa del ataque de este ladrón llamado Olvido, logro para mi sorpresa fotografiar una forma fantasmal desde una de las puertas de esas tristes ruinas en venta que un día fueron La Infantil: una zapatería que guardaba en su viejito bonachón el secreto de calzar algo más que "generaciones".

¿Pero de quién será esta imagen? ¿Será la de este viejo mago zapatero? ¿O la de algún niño? ¿O niña? ¿No seré yo misma, o al menos una parte de mí, encerrada en estos muros?

Futuro Imperfecto, ¡Qué callado eres!

martes, 5 de agosto de 2008

Los fantasmas del Louvre


Alocados, estresados, endemoniados
prisioneros de la dimensión del tiempo
incitados sin cesar a verlo todo
sin observar nada
corren los fantasmas turbulentos del Louvre.

Sus muros sólo observan y se ríen.
Entre tanta rapidez y tanta falta de diálogo
su secreto está bien guardado
pues aun si lo gritaran al viento
nadie se detendría a escuchar.

Palabras robadas de mi abuelo


"¡Nadie se muere en la víspera, negra!"

(Dedicado a Julio Cortázar)

miércoles, 2 de julio de 2008

LA ALQUIMIA DEL CONQUISTADOR

... y he aquí que una sonrisa sublima la vista en gusto.

PETICIÓN DEMENTE

Hazlo yamente
Hazlo. ¡Pero ya!
Perdón... ¡Yamente!
porque me gusta ponerle mente a la cosa
y crear la cosa de-Mente.
pero si de acciones se trata, ¿Por qué esperar? ¡Las quiero YAMENTE!.

Yamente es el ya con Mente
es el privilegio de mi instante consciente
¿No ves que me asusta el tiempo vacío, sin huellas, sin recuerdos, sin Mente?
¿Aquél que hiere los sentidos
(y la mente)
cuando te dicen: "ya pasó", "ya fue", "ya ocurrió"?
O peor aún: "¿Qué te pasa? ¿Estás demente?"

Mejor no me asustes más y ámame, ¡Pero hazlo YA!

Perdón, yamente...

lunes, 16 de junio de 2008

Extravío semántico

La Peatonal es un delicioso extravío semántico.

!Piérdete en ella! !No te arrepentirás!

Y con un poco de suerte, quizás encuentres el London Bazar...

sábado, 14 de junio de 2008

El boxeador de la casa 869

Yo le puse Rastita de cariño. Vivía aquí no ha mucho tiempo, cuando el lote 869 era una verde casa-pobre-casa-grande y no este triste solar vacío de historias muertas. Me acuerdo que Rastita era algo alto, de tez negra, cabellos largos y enrolados, contextura muscular algo seca, nunca le vi camiseta, camisa, camisón o cualquier cubre-pecho conocido. ¿Y para qué? Si a él le gustaba andar así... La exuberancia de su musculatura era la despreocupación en movimiento.

Todavía me acuerdo de aquel tiempo, cuando el liso de su pecho juvenil azotaba el pudor de algunas damitas de otros lares, asustadas ante la experiencia antropológica de pisar la recién estrenada Peatonal. Qué pena que ellas no disfrutaran de aquel encanto humano. Su admiración se traspolaba en miedo y le salían huyendo al Woman no Cry como si vieran a un íncubo desplatado. Lo último, sobre todo, las aterrorizaba, porque lo primero en el fondo siempre las excitó.

Pero a Rastita eso ni le iba ni le venía. Él igual seguía existiendo. Su caminar largo y relajado por la avenida de ladrillos traqueantes hacía alarde de su misteriosa vida. Entre alegre y decadente, la danza de sus threads hacía el conjunto perfecto con lo LavaSoleado de su short marrón y sus chancletas de evidente kilometraje. Resultado: un efecto sobrio y elegante del más abrupto spleen tropical. Era algo mendigo, algo atleta, algo arrogante y algo bohemio. Era un Todo hecho carne... ¡Y pelo! Y para rematar este cuadro passarella, adivinen qué: Nada mejor que las siempre empedernidas bocinas de Empeños San Ramón reventándose al ritmo de Oooone draaaaaaaaw... One draaaw... de Rita Marley.
Así era. Al igual que Estéreo Azuuuuul (lalalalalalala...), la Peatonal se llenaba de sonido y colooooor (lalalalalalala...)

Muchos dudaban de su lucidez mental. El buay no 'trabajaba', recogía cosas viejas y desechadas, era negro, rasta, alegre y andaba semi desnudo. "Ese man es un piedrero" Sentenciaron más de cuatro amargados. Hoy que ya no está acepto su locura incondicionalmente. Después de todo, ¿En qué cabeza cabe vestirse con mínimas de treinta y cuatro grados celsios?

!Ah! Rastita, quién diría que un evento en apariencia rutinario me haría descubrir una vez el secreto de tu figura perfecta: esperando un Tumba Muerto desde La Parada de Lucianito miré inevitablemente esa casa de madera, la 869. Ese balcón, el primero a la derecha, decorado con una serie de objetos que al estar allí se transmutaban en signos de un indescifrable mundo interior: una rueda de bicicleta, tres vasijas de latón, el esqueleto del soporte de una vieja cama y muchos, pero muchos trapitos. Y allí estabas tú, colgando algunos de esos desgastados retazos de tela achocolatados. A simple vista tu lavandería encerraba una extraña contradicción, porque justo debajo del balcón se multiplicaba la basura en la planta baja del viejo caserón, sector visible desde la calle por los portones inexistentes de madera. Pero a ti eso ni te iba ni te venía. Con cada horquilla que abrías entre los dedos tus pupilas brillaban como si encontraras en ellas el origen del Universo. Y seguro que ese día encontraste algo, porque ya no he visto más esa sonrisa en otro rostro... ni con otras horquillas.

Una semana después supe el resultado de aquella contemplación: Aquellas tiras de trapo se habían convertido en una enorme pera que colgaba desde el techo. Ahora de nudillos cubiertos, te habías vendado la mano a manera de guante, claro, con esos mismos retazos de tela amorosamente lavados. El balcón de la casa 869 era ahora tu gimnasio de boxeo. Varias veces te vi entrenando, golpeando en sincronía la pera de trapo. Así pasabas horas, días... años, y cada vez que por allí pasaba mi mirada no podía dejar de contemplar la alegría de lo simple. ¿O quizás no era tan simple?

Ahora el gimnasio ha desaparecido. Hoy ya no hay casa en la 869, sólo una sólida cerca y un frío anuncio que prohíbe echar basura y ya está. ¿Que no hay desperdicios? Cierto. Tampoco boxeador, ni threads, ni alegría ni nada. El solar al frente de Lucianito jamás le contará a los transeúntes que una vez hubo allí un micromundo corpóreo y dinámico de pelos al aire, sonrisa fresca e imaginación profunda. Rastita, no sé qué te hiciste, sólo sé que esperar ahora un bus al frente de la 869 es un homenaje a la tristeza.

!Bless ya! Donde quiera que estés.

sábado, 5 de abril de 2008

El dulce imperio de El Conquistador

A medida que los lapsos tan queridos de mi infancia son pisoteados por una creciente realidad urbana de espacios virilizados con cemento me revuelco con más violencia en la paleta de mi memoria cromática.

No te vayas, payaso de Textiles Mundiales, viejito bonachón de La Infantil, fantasma de Héctor Lavoe dando alaridos desde una radio en Salsipuedes, rastita recógelo-todo del balcón al frente de Lucianito. Tú mismo, Lucianito, sigue haciendo pan aunque dé acidez e impregne el ambiente a levadura vieja.

¡No se vayan! ¡No me dejen sola! Por favor...

Es obvio: tengo miedo. Miedo de finalmente despertar un día y verlo todo en blanco y negro, ponerme antinaturales medias de nylon y tacones para nada lejanos, hacerme el blower aspirador de algo más del treinta por ciento de mis ingresos, claustrarme en un salón de clases y repetirle a unos pobres inocentes: "aprendan inglés o muéranse de hambre".

Algunos rebeldes con causa me ayudan en esta angustiosa faena de Existir. El Conquistador y su cuartelito de doce pies y medio de largo por seis de ancho todavía me hacen sonreir cada vez que atravieso esa parada de los multis de avenida B, cuando mi cuerpo, corcovado por el calor y el hastío, se envasa al vacío en el interior de algún Tumba Muerto o de algún Vía España-calle 12 desde la parada de Lucianito.

El Conquistador se niega a dejar el imperio y me alegro. Todavía está allí, custodiando celosamente su singular caja-mundo disfrazada de puestito rancio para vender helados. ¿Que qué tal son? ¡Lindísimos! De conitos chiquititos, curiositos, de esos que llegan a la boca y... ¡UUAZ! ¡Disparus!. ¡Y todavía cuestan quince centavos! ¡No! No me he fumado nada... ¡En serio! :) :) :)

¿El viejo? ¡Sigue sonriendo! Sí, no claudica el viejo de porra. Si te asomas por su pantalla verás que no miento. Te aturdirá una deslumbrante sonrisa y unos ojos claros de tiempo perdido, pero de tiempo perdido a conciencia, bien adrede, para no ser encontrado ni conquistado. De pronto hasta olvidas para dónde vas. Quizás porque irse de allí ya no tenga mucho sentido.

¿Imaginas a qué saben esos helados? Son el triunfo de los placeres condimentados de recuerdos. Seguirá irguiéndose el cemento, pero sólo el que penetra conquista, y esos helados ya ganaron la batalla, porque cuando el dulce imperio de El Conquistador caiga, todos moriemos un poco, porque morirá la vida.

¿O es que alguno de ustedes enamora invitando a ver edificios de bancos y oficinas?